¿Qué es Rurápolis y cómo se relaciona con el desarrollo rural?
Miguel Ángel Molinero es socio director de Rurápolis, consultoría de desarrollo rural y asesoría a empresas y emprendedores del sector agrícola. Con treinta años de experiencia, en varios puestos de responsabilidad en entidades textiles, mobiliarias o agroalimentarias, ha dirigido unidades de apoyo a la transferencia de tecnología y la innovación. Además, ha liderado el proceso de implantación empresarial de una empresa española en China. En la actualidad, el ingeniero agrónomo, con máster en Dirección de empresas y en Diseño y gestión de plantas agroindustriales, centra su actividad en el apoyo a la innovación y al mundo rural.
Pregunta: Rurápolis trabaja con el objetivo de fomentar nuevos modelos de negocio en el sector primario, entre las nuevas generaciones. ¿Cómo nace? ¿Cómo surgió esta idea?
Respuesta: Rurápolis surge del interés de aplicar una larga experiencia en gestión empresarial e innovación al mundo rural. Con esta motivación, dejé una cómoda posición directiva por cuenta ajena, para convertirme en emprendedor favorecedor de innovación y desarrollo en el mundo rural.
Pregunta: ¿Quién o quiénes fueron sus fundadores?
Respuesta: Rurápolis partía de mi visión y enfoque, y en el origen me acompañaron tres buenos amigos conocidos en el máster de Dirección de empresas. Posteriormente, al dedicarme en cuerpo y alma a la entidad, llegamos a un acuerdo y entre mi esposa y yo compramos las participaciones de los que aún hoy son mis amigos. Más tarde, se incorporó a la sociedad un viejo amigo, que conocí en mi etapa de trabajo en Madrid.
P: ¿Por qué una consultoría y asesoría para empresas y emprendedores en el mundo rural?
R: En mis comienzos laborales, en la década de los noventa, trabajé en varios proyectos de desarrollo rural. Esa experiencia me sirvió para comprobar la cantidad de oportunidades y necesidades del medio rural. Así como, saber de la existencia de un riquísimo patrimonio muchas veces desconocido y frecuentemente poco valorado. Del mismo modo, pude ver las necesidades de las empresas de zonas rurales de formación, de canales de comercialización, de servicios adecuados de innovación, etc.
Tras muchos años, en puestos de dirección en empresas de diversos sectores y en muy variados sitios (Madrid, Sevilla, Hangzhou, Córdoba), tuve la necesidad de aplicar todo lo vivido al mundo rural. Y es que, quería acercar el conocimiento en gestión, estrategia e innovación a empresas y organizaciones del mundo rural. Le pedí al dueño de la empresa que dirigía que me permitiese liberar un par de días a la semana, para emprender en un negocio nuevo. Así pude comenzar con la tranquilidad y el respaldo que me proporcionó mi jefe. Fue una actitud muy generosa por su parte, de la que estoy y estaré eternamente agradecido.
Era mi vocación ‘incubada’ durante años. Conocía las necesidades, lo que dificultaba a las empresas de zonas rurales para poder sobrevivir. Por lo tanto, solo tenía que adecuar el discurso, la forma de comunicar y las metodologías de trabajo al perfil del cliente potencial. Creo que tengo facilidad de conexión con el cliente y esto hace que genere confianza. El mundo rural es un gran olvidado y de alguna forma pensaba en las necesidades como fuente de oportunidad.
P: ¿Cómo fueron los inicios de Rurápolis?
R: Nunca es fácil iniciar un negocio de la nada, y menos en el mundo de la consultoría en la que las barreras de entrada son escasas, y en el que es frecuente que se venda mucho humo. Afortunadamente, en mi etapa de directivo había tenido la oportunidad de contratar servicios de grandes consultorías y sabía lo que funcionaba y lo que no. También era consciente de que mi público objetivo (pequeñas empresas, ayuntamientos, diputaciones, etc.) tampoco estaban dispuestos a pagar servicios de un elevado coste. Por lo que, empecé a llamar puertas y a tratar de hacer trabajar a mi red de contactos. Rápidamente, capté los primeros clientes y pude comenzar a facturar.
P: Rurápolis está ubicada en Córdoba. ¿Trabajan con profesionales y entidades de la provincia o también lo hacen en un ámbito autonómico y nacional?
R: Realizamos actividades y atendemos clientes en toda España, si bien la mayoría de nuestros clientes públicos y privados están en Andalucía. Pero, también hemos atendido proyectos en otras comunidades autónomas, como Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y, especialmente, Cantabria. En esta última región hemos desarrollado, durante diez años, actividades con la Fundación Botín en el Valle del Nansa. Con ellos impulsamos y dirigimos, durante 8 años, Nansaemprende, un programa de capacitación de emprendedores rurales.
P: ¿Qué servicios ofrece Rurápolis?
R: Nuestros servicios se encuadran en el ámbito del diseño e implementación estratégica, en el ámbito comercial y en la gestión de la innovación. También realizamos acciones de formación y apoyo a emprendedores y, en ocasiones, apoyamos también en la captación de financiación para nuevos proyectos empresariales.
De forma paralela, en los últimos tiempos, hemos participado en el desarrollo de proyectos tecnológicos. Un claro ejemplo, es el proyecto Olivetrace, una herramienta para la gestión de trazabilidad en aceite de oliva que hace uso de la tecnología Blockchain. Dicho proyecto obtuvo financiación de la convocatoria DIVA de la UE.
Otra de las actividades en las que hemos adquirido cierta experiencia es en el diseño y coordinación de eventos relacionados con la innovación y el sector agroalimentario. Hemos realizado, durante seis años, la feria Fimar, este año coordinamos expoFare, la feria de la agricultura de regadío del Valle del Guadalquivir, y fuimos impulsores y colaboramos con la Startup Europe Smart Agrifood Summit, que se realiza en el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga.
P: ¿Cómo ha sido la evolución de Rurápolis?
R: Al inicio de nuestra actividad, junto con los servicios de consultoría fundamentalmente a empresas, pusimos en marcha un canal de comercialización de productos artesanales y servicios turísticos de zonas rurales. La intensidad de las actividades de consultoría no nos ha permitido potenciar el canal comercial.
Si bien al inicio trabajamos sobre todo prestando servicios a empresarios (consultoría estratégica, análisis comercial, desarrollo de producto, análisis económico financiero, etc.), ahora prestamos muchos servicios a instituciones públicas (hemos prestado servicios a la Junta de Andalucía, a varias diputaciones, a varios ayuntamientos o a la administración central, entre otros).
La experiencia acumulada, desde 2008, hace que tengamos cierta reputación en los servicios relacionados con el análisis y planificación estratégica, el análisis y gestión comercial, la gestión de eventos relacionados con la innovación y similares.
P: ¿Con qué tipo de socios y/o colaboradores cuentan?
R: En Rurápolis somos muy proclives a la cooperación. Hace años ideamos la figura del consultor asociado, profesionales de muy diverso perfil, que pertenecen a nuestra red de colaboración, que comparten nuestros objetivos y visión y que participan en proyectos que gestionamos.
Buscamos la complementariedad de perfiles. Pero, sobre todo, el mantenimiento de una relación personal, basada en la confianza mutua.
P: Expresa que uno de sus servicios es el asesoramiento y enfoque estratégico en los modelos de negocio de las entidades. ¿Cómo es el suyo?
R: Dicen que en casa de herrero cuchara de palo. A pesar de que nosotros asesoramos en diseño e implantación de planes estratégicos, en Rurápolis estamos en permanente proceso de reinvención. Esto dificulta la planificación. Uno de los principales elementos de nuestro modelo de negocio es estar permanentemente atentos a la evolución de las necesidades de nuestros clientes, para aportarles soluciones innovadoras. El abanico de servicios que ofrecemos nos permite dar respuesta a una muy variada problemática, así como resolver inquietudes de instituciones públicas o empresas ubicadas en zonas rurales.
P: ¿Cómo se posiciona comercialmente una entidad del mundo rural?
R: El mundo rural está caracterizado por la menor densidad de población. Este es un condicionante para la actividad comercial que, hoy en día, puede ser parcialmente paliado con los medios digitales. También es muy importante conocer el entramado institucional, que opera en el mundo rural, y establecer vínculos y alianzas con las entidades más afines a nuestra actividad.
¿Cómo trabaja Rurápolis el desarrollo rural?
Rurápolis coopera con diferentes instituciones públicas y privadas, disponiendo de un amplio equipo de consultores con gran formación y experiencia en el sector agrícola. La innovación y la tecnología son las dos principales bases que fundamentan el trabajo de la consultoría y asesoría de empresas y emprendedores para promover el desarrollo rural.
P: ¿En qué y cómo asesoran a las empresas que dan sus primeros pasos en el mundo rural?
R: Normalmente, empezamos por caracterizar con los primeros promotores el modelo de negocio, que pretenden desarrollar. Esto lo llevamos a cabo en un taller muy participativo de media jornada. Este ejercicio suele poner de manifiesto las fortalezas y las debilidades, por lo que sirve para que los promotores generen una visión sistemática de sus negocios y tomen conciencia de las necesidades que han de cubrir. Además, tratamos de dar respuesta a dos ámbitos de necesidad muy frecuentes: la comercialización y la financiación.
P: ¿Cómo trabajan o promueven el desarrollo socioeconómico sostenible de los territorios rurales o en las entidades en los/as que trabajan?
R: Promover el desarrollo rural y socioeconómico sostenible en territorios de mayor o menor extensión requiere de una alta implicación institucional. Normalmente, motivamos y damos soporte a instituciones públicas (diputaciones o ayuntamientos). Pero, en ocasiones encontramos instituciones privadas, que son receptivas a nuestras propuestas y que tienen capacidad de movilizar recursos y socios estratégicos.
Si hay un soporte institucional mínimo y una visión clara, así como ciertas dosis de paciencia, se pueden realizar acciones muy potentes, que redundan en la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos.
P: Comenta que otro de sus servicios es el programa de formación a emprendedores, enfocado al desarrollo rural. ¿En qué consiste?
R: Tenemos mucha experiencia en formación de emprendedores. Hemos hecho desde talleres cortos temáticos (análisis de modelos de negocio, mejora de la comercialización, gestión de la innovación, etc.), hasta programas más largos, de 120 o 150 horas, para la formación en gestión empresarial, enseñando a evaluar el proyecto empresarial, tutelándolos para ponerlo en marcha. Por nuestros programas, han pasado cerca de 400 emprendedores y muchos de ellos desarrollan hoy en día sus negocios en zonas rurales.
P: ¿Dónde y cómo se realizan estos programas de formación a emprendedores?
R: Como te he comentado, uno de los programas con más trayectoria desarrollado por Rurápolis ha sido Nansaemprende, realizado en el Valle del Nansa en Cantabria. Este programa, que era presencial, se vio anulado a consecuencia de la pandemia. Ahora, comenzamos un nuevo programa, en el que tenemos mucha ilusión depositada, con la Fundación San Pablo CEU y Balam – GIAGRO (Gestión e Innovación en Empresas Agroalimentarias). Se desarrollará a caballao, entre el Rural Innovation Hub El Valenciano en Marchena y el campus de la Fundación en Bormujos. Con este programa se pretende ayudar a los decisores de empresas agrarias y agroaliemtnarias, para que incorporen la innovación como pieza fundamental en la gestión de sus negocios. En Rurápolis, preferimos acercar la formación al propio territorio rural.
¿La irrupción de la tecnología promueve el desarrollo rural?
La tecnología cada vez tiene más influencia en las explotaciones agrarias del terreno rústico en España. Y es que, ha favorecido y facilitado el desarrollo de muchas labores agrarias, dando paso a otro tipo métodos de trabajo, como la agricultura de precisión.
P: También trabajan todo el tema de la innovación en el mundo del desarrollo rural, así como la incorporación de nuevas herramientas TIC. ¿Cómo lo hacen?
R: Desde hace tiempo, venimos trabajando en proyectos relacionados con la identificación de necesidades que pueden ser atendidas con la tecnología. En 2008, comenzando a detectar oportunidades para el desarrollo de soluciones verticales, para agricultura de precisión soportadas en un Sistema de Información Geográfica en código abierto (Kosmo), hemos ayudado a evaluar funcionalidades a incorporar a aplicaciones para la agroindustria. Recientemente, también hemos entrado en la aplicación de Blockchain. En Rurápolis podemos entender la necesidad del usuario y detectar las tecnologías de aplicación, ayudando en el proceso de adopción y desarrollo rural.
Creo que la función que realizamos, de puente entre el usuario (agricultores, agroindustriales o similares) y el tecnólogo es muy útil.
P: ¿Qué piensa acerca del impacto de la tecnología en el mundo rural?
R: Es muy necesaria, tanto para mejorar la calidad de vida de los habitantes de las zonas rurales, como para poder hacer más eficientes los negocios que desarrollan allí su labor. Las tecnologías son facilitadoras del conocimiento y acceso al mercado, pueden contribuir significativamente a la mejora del medioambiente, permiten servicios en zonas remotas, etc. Cada vez hay más soluciones tecnológicas que atienden necesidades reales del mundo rural y a mejor precio.
Ahora solo queda potenciarlas, dotar la conectividad de las zonas rurales y vencer las barreras culturales, arraigadas en nuestro país.
P: En otros sectores ya se han convertido en una herramienta imprescindible. ¿Qué influencia tendrá la tecnología en el desarrollo rural y el sector primario español en un futuro?
R: En la agricultura, las tecnologías ya están cobrando un gran protagonismo y están empezando a ser muy utilizadas. La agricultura de precisión parecía, hace años, una entelequia. Pero, las herramientas más vanguardistas han hecho que estas soluciones puedan estar al alcance de muchos agricultores y asesores técnicos. Todo ello gracias al abaratamiento de los sensores, la disponibilidad de imágenes satélite con gran resolución y alta frecuencia de pasada a bajo coste (Sentinell), así como las herramientas de integración que facilitan la interpretación de datos para la toma de decisiones.
Las tecnologías para la agricultura y el riego de precisión son sólo un caso. La aplicación de robótica en agroindustria; las tecnologías cognitivas, para mejorar la capacidad de anticipación en operaciones, como la cosecha; y la visión artificial son tecnologías cada vez más aplicadas a la mejora de empresas agrarias y agroindustriales.
¿Cómo fomenta Rurápolis el desarrollo rural a través de la agricultura ecológica?
La agricultura ecológica es una variante más instalada en los terrenos rústicos y agrícolas de España. De hecho, nuevos mercados se abren gracias a esta tendencia que ha crecido a un ritmo frenético en los últimos años, hasta asentar sus bases en territorio nacional. Pues, cada vez son más los agricultores que apuestan por este nuevo módelo de cultivo, también impulsado por las PAC.
P: Otro de los fenómenos que han llegado para quedarse es la agricultura ecológica. ¿La desarrollan o promueven en sus servicios?
R: Andalucía es pionera en producción ecológica. Este camino debe de ser seguido por todo el sector agrario europeo, según las estrategias impulsadas desde la Unión Europea. Además de esto, la demanda de productos ecológicos sigue creciendo, por lo que las empresas están interesadas en desarrollar esta línea. Nosotros ayudamos, sobre todo, en orientar la acción comercial.
P: ¿Qué opinión tiene al respecto? ¿Qué ventajas tiene?
R: Las técnicas para la producción ecológica han evolucionado mucho, haciéndola más viable. Creemos que las necesidades del medioambiente, la técnica y el mercado evolucionan de forma síncrona. Por tanto, creemos que hay grandes oportunidades en este campo.
Cada vez, en más circunstancias, la agricultura ecológica puede convertirse en la mejor vía de reorientación de la producción agraria. Para entrar en muchos mercados internacionales, la producción ecológica es una de las mejores cartas de presentación.
P: ¿Qué le diría a aquella gente que está en contra o no es muy partidaria de la agricultura ecológica?
R: En la actualidad, ya hay poca gente que se oponga radicalmente a la agricultura ecológica. En cualquier caso, el tiempo y la evolución del mercado les hará reconocer la oportunidad que ofrece. Además, las políticas europeas van inexorablemente en este sentido.
¿Cómo ha sido el último año en la agricultura de España?
La crisis provocada por la pandemia del COVID 19 ha evidenciado la importancia del sector primario, es decir, de los agricultores y ganaderos de España. Muchos así lo aseguran. Sin embargo, estos viven momentos de incertidumbre, provocados por otro tipo de circunstancias que pueden afectar el porvenir de sus explotaciones.
P: El último año ha estado marcado por el COVID-19. ¿Cómo ha afectado a Rurápolis y a las entidades con las que trabajan?
R: Obviamente, las actividades planificadas de carácter presencial sí se vieron afectadas, posponiéndose o cancelándose. Sin embargo, desarrollamos una interesante línea de trabajo en la implementación de soportes tecnológicos, facilitadores de la colaboración profesional. De esta forma, desarrollamos en plena pandemia el portal www.empresas.marbella.es, que ya cuenta con casi 700 miembros. Posteriormente, implementamos una evolución tecnológica en el portal www.pro-conecta.com, desarrollado para los Colegios Oficiales de Ingenieros Agrónomos de Andalucía, País Vasco, Navarra, Murcia, Albacete, La Rioja, Cataluña y los ocho Colegios de Arquitectos de Andalucía.
La crisis sanitaria ha potenciado el uso de las tecnologías para trabajar y para relacionarnos, en esta ventana de oportunidad se ha posicionado Rurápolis.
P: Tras este último año, que ha evidenciado la relevancia del sector primario en el país. ¿Qué futuro prevé en este sector?
R: En este momento, el sector primario vive una situación incierta y preocupante. A la incertidumbre del impacto de la nueva PAC, se une una brutal escalada de costes de producción y a las ya tradicionales debilidades en relación a la falta de relevo generacional. En ocasiones, falta personal adecuadamente formado y competencia de producciones de países con menos requerimientos para la producción.
El escenario no es muy prometedor. Probablemente desaparecerán muchas explotaciones y las que permanezcan deberán evolucionar a la búsqueda de una mayor eficiencia. Lo más seguro es que tengan que ganar dimensión, mejorando la captación y aumentando la retención de valor, bien mediante la especialización o mediante la transformación.
P: A nivel particular y profesional, ¿qué futuro prevé para Rurápolis?
R: Pienso que seguiremos prestando servicios de apoyo al mundo rural y a los procesos de innovación. Desearíamos poder transmitir nuestra experiencia en otros territorios, en los que consideramos que puede ser útil, tanto a nivel nacional como internacional.