Entre la erupción del volcán de La Palma y el ascenso diario de la tarifa eléctrica, los medios de comunicación copan horas de emisiones, y no precisamente de noticias amables. Y de nuevo, las alarmas han saltado, literalmente, tras una campaña sobre el gran apagón eléctrico europeo orquestada por el Ministerio de Defensa de Austria. En la misma se insta a los ciudadanos a estar preparados frente a una desconexión absoluta de la electricidad. Y no se trata de la ya tradicional “hora del planeta”, que se celebra cada 27 de marzo desde 2007 en todo el mundo, donde los lugares más emblemáticos apagan la luz en señal de protesta y en pro de la naturaleza y el medioambiente.
Hay que destacar que, este sería de casi 15 días. Por lo que, cualquier aparato que necesite este suministro estaría en desuso, desde frigoríficos u ordenadores hasta los vehículos con batería. Un escenario casi apocalíptico del que, según palabras de la ministra de Defensa de Austria, Klaudia Tanner, “no se trata de saber si va a pasar, sino cuándo”.
¿Qué es y qué supone el gran apagón eléctrico europeo, la alerta del Gobierno de Austria?
Tras una pandemia mundial que ha puesto en peligro a los más de 7 billones de personas que habitan el planeta Tierra, esta catástrofe no haría sino alertar de nuevo del peligro generado por los seres humanos. Para el Gobierno de Austria este escenario ni es apocalíptico ni exagerado, sino realista. Creen que el blackout, una especie de colapso que tendría como consecuencia un apagón eléctrico en Europa total de la luz, ocurrirá más pronto que tarde. Y sus ciudadanos deben de estar prevenidos y preparados.
El objetivo de esta iniciativa es concienciar a la población y enseñar cómo deben actuar frente a la falta de energía. ¿La finalidad? Una ciudadanía autosuficiente, a través de medidas de protección individual y unos servicios públicos capaces de prestar y emitir ayuda frente a todo pronóstico.
A pesar del fallo de suministro, a partir de 2025 los principales cuarteles militares del país serán autónomos por falta de energía, agua, combustible o alimentos. Pudiendo coordinar a los demás servicios públicos como bomberos o sanitarios, para que la asistencia no cese. Este tipo de circunstancias y ambientes ya han sido ensayados por parte de las Fuerzas Armadas austriacas.
Pautas a seguir ante el gran apagón eléctrico en Europa
¿Qué hacer cuando nada funciona? ¿Cuándo no hay agua ni electricidad? ¿Qué consecuencias puede tener el gran apagón eléctrico en Europa? Las respuestas a estas preguntas están solventadas gracias a la guía que el ejército austriaco ha difundido, a través de diferentes canales oficiales. Y es que, será prácticamente imposible salir a comprar y mucho menos obtener ayuda de forma externa. Por ello, es necesario contar con:
- Una radio que funcione con pilas y, obviamente, un buen arsenal de ellas.
- Linternas o faros y las baterías respectivas cargadas.
- Velas, cerillas, extintores, mecheros…
- Agua para una media de 2 litros por persona y día.
- Comida no perecedera (arroz, pasta, conservas…).
- Medicamentos esenciales y tratamientos específicos.
- Cocina de gas, un hornillo, parrilla…
- Dinero en efectivo, ya que los bancos quedaran impracticables.
- Ropa de abrigo, mantas y sacos de dormir.
- Algo de ocio para pasar las horas (juegos de mesa, construcción…).
¿Qué es lo más importante?
- Mantener la calma.
- Actuar con cuidado individual y colectivamente.
- Planear todos los pasos a seguir.
- Racionar muy bien las provisiones.
- Asegurar las existencias, para mínimo dos semanas.
- Aprender primeros auxilios, por si hubiese falta de asistencia sanitaria.
- Organizar y establecer un punto de encuentro familiar.
Es imprescindible mantener la calma y que no cunda el pánico, para sobrellevar este tipo de situaciones. Pues, el caos puede surgir tanto en viviendas convencionales del núcleo urbano como en terrenos situados en la periferia de las ciudades. Cajeros automáticos, gasolineras, semáforos, túneles, vías ferroviarias, ascensores, cualquier tipo de transporte, etc., queda absolutamente sin ningún tipo de servicio. Las consecuencias se elevan y conllevarían algo que, por desgracia, se ha vivido en la crisis sanitaria COVID-19, un desabastecimiento de artículos de primera necesidad, de higiene e, incluso, medicamentos.
¿Cómo reconocer un gran apagón eléctrico?
Parece paradójico, pero nunca se está preparado para estas situaciones ni, a priori, se reconocen a simple vista. Para saber si es un fallo puntual de suministro o algo más grave es necesario:
- Comprobar las fuentes propias (interruptores, caja de fusibles…).
- Verificar el entorno (las luces del bloque, los vecinos, el alumbrado público, de las tiendas de alrededor…).
- Disponibilidad de los dispositivos (móviles, fijo, internet…).
- Al no funcionar la televisión, hay que comprobar la radio para conocer las últimas noticias al respecto.
Según el citado informe, se tardaría una semana en tener y/o recuperar algún tipo de fuente disponible a nivel nacional y casi una semana para Europa. Así como, varios días para restablecer canales de comunicación como la telefonía y/o internet.
Para hacer acople de lo necesario en torno a dos semanas, hay que ser muy conscientes de las necesidades de la propiedad en la que se habita, así como de los integrantes. Si, por ejemplo, se vive en un terreno rústico con animales o cultivo, sería necesario tener el pozo lleno o reservas en tanques para todos esos días, así como alimentos, tanto para los animales y el abastecimiento de la propia vivienda.
¿Es posible esquivar el gran apagón eléctrico europeo gracias a la instalación de placas solares?
Para salvar un poco la situación, es posible que ya se tengan instaladas unas placas solares, a lo largo y ancho de las hectáreas de la parcela o contar con un generador. Para disponer de este último, es necesario cumplir con la legislación vigente de agosto de 2002, mediante el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión. Por lo tanto, es necesario que se garantice la seguridad de las personas y las instalaciones en las que se utilice, que se cumplan las condiciones medioambientales exigibles y que se asegure la calidad del suministro.
Todo esto es indispensable para que la solución no se convierta en un problema aún mayor. Ya que, a veces, se han derivado apagones y/o incendios del mal uso y falta de mantenimiento de los transformadores privados e ilegales.
A través de estas dos opciones es posible sobrevivir y mantener una conexión si generan, producen o almacenan para cubrir las necesidades familiares y del terreno. De media una vivienda tradicional en España consume alrededor de 3-4 mil kilovatios anualmente. Lo que se traduce en un consumo mensual de unos 300 por domicilio y con una potencia media contratada de entre los 3-5 kilowatios. Estas cifras pertenecen a un hogar común, con un consumo de lavadora de entre 3-4 a la semana, plancha de 2 días y un alto consumo de electrodomésticos, durante las primeras horas del día y las 18:00h-22:00h. Por lo que, se hace de recibo contar con unos paneles solares que soporten el gasto y unas baterías que puedan asumir imprevistos, como un aumento prolongado del apagón eléctrico en Europa.
¿Qué supone el gran apagón eléctrico en Europa y España?
Desde Austria, parecen indicar con absoluta certeza este fenómeno, ya que según las declaraciones “los expertos esperan un apagón eléctrico en Europa en los próximos cinco años”. El riesgo y la posibilidad es tomada en serio por el mayor operador de red eléctrica del país, que indica que “el cambio climático y el tiempo extremo, con intensas olas de calor y frío, aumentan las posibilidades de un blackout (bloqueo)”.
A pesar de que, hay voces que indicarían que este tipo de causalidades son poco probables en un sistema europeo y tan industrializado y bien comunicado. Es decir, Europa no depende de una sola red de suministro para evitar este tipo de problemas. Los puntos están repartidos casi como puntos cardinales en norte, sur, este y oeste para asegurar la electricidad. Aunque, todo este planeado y medido al milímetro para que ningún ciudadano carezca de lo básico, estas declaraciones ponen a Europa y a España en alerta. Las causas para esta catástrofe pueden ser muy variadas: desde falta abastecimiento por el agotamiento de este bien, por un hackeo que impida su transporte y consumo o simplemente por medidas políticas y ataques de otras potencias.
Los pasos a seguir por cada uno de los países y la Comunidad Económica es calmar a su población, dando información y noticias certeras y salvaguardando los acuerdos y fuentes de las que beban los suministros. Pues, aunque pueda parecer exagerado o irreal e irónico, ya ha ocurrido algo parecido anteriormente. Fue en 2015, cuando en Ucrania más de medio millón de ciudadanos se quedaron sin electricidad por un ataque informático que afectó a distintas centrales del país. Pese a la gravedad, todo se resolvió en apenas seis horas.
España puede respirar tranquila en cierto modo, porque tiene instalados más de 100.000 megavatios de potencia entre empresas nucleares, hidroeléctricas, renovables y de gas, que permitirían el abastecimiento durante un período de tiempo casi suficiente, para resolver la casuística provocada por el gran apagón eléctrico europeo. A pesar de lo que pueda pensarse, la energía hidroeléctrica posiciona a la península, desde sus casi faraónicas presas, como un potente sistema generador. La eficiencia de este engranaje se desarrolló hace más de 100 años y es una de las renovables más explotadas y aprovechadas, gracias al estudio minucioso de la orografía y de la existencia de las centrales de este tipo. Algunas de ellas, como Aldeadávila en Salamanca, genera de medio 2.400 GigaWatios al año. O la situada en Cortes de Pallás en Valencia, la mayor central de bombeo de Europa Continental. Ella sola es capaz de atender la demanda anual de más de 350.000 hogares.
También hay que señalar el buen hacer de la electricidad eólica, que fue la responsable de producir el 20% del suministro consumo en todo 2020, con un confinamiento incluido. Las mayores productoras son Castilla y León (23%), Aragón (15%) y Castilla la Mancha (14%). De las energías renovables, más limpias, está en primer lugar con una aportación del 50% del total. Seguida de la hidráulica (28%), y la fotovoltaica (12%). Esta última se encuentra en un crecimiento constante, gracias a sus innumerables ventajas, la más de 3.500 horas de sol de España y la necesidad de hacer frente a la subida en la facturación.
Todas las instalaciones ponen de manifiesto las buenas prácticas, las grandes infraestructuras y la solidez de comunicación para abastecer a todo un país y, además, generar para su exportación. Con estos canales, España puede hacer frente de manera autosuficiente a una gran crisis que, de producirse, podría mantener a los más de 47 millones de habitantes del país con la luz encendida.