Sistemas de riego y su evolución

Sistemas de riego y su evolución

El riego es el método fundamental para la producción agrícola. La sequía que azota muchas zonas de España, hace indispensable que los mecanismos que abastecen las cosechas sean eficientes para las funciones del agricultor en su terreno. El agua es un bien indispensable para el mundo rural y hay que optimizarla, para que solamente se use en su justa medida, ese es el principio fundamental de la permacultura. El fundamento unos buenos sistemas de riego es el de aprovechar al máximo los recursos de los que se disponen, sin causar daños en el entorno donde se desarrolla la actividad.

Los datos reflejados por el Gobierno en 2020, indican que las zonas que más superficie de riego poseen son Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Aragón. Especialmente destaca la comunidad andaluza, con más de 1.000.000 de hectáreas, lo que supone casi el 30 % del regadío total en nuestra nación, casi el doble de la región manchega, la segunda en este ranking. Aunque, teniendo en cuenta el porcentaje de las zonas de regadío usadas para el cultivo, Canarias lidera la estadística con un 57,36 %, seguida de la Comunidad Valenciana con un 45,74 % y la Región de Murcia con un 38,46 %.

Tipos de sistemas de riego

Hay mucha variedad en cuanto a los tipos de sistema de riego para abastecer de recursos hídricos a los terrenos. Hay muchas opciones que pueden conseguir hacer fructífero el trabajo de los agricultores en los campos, los principales métodos de regadío son:

  • La aspersión se usa para conseguir que el agua alcance un punto determinado y lograr la humedad necesaria en el área de cultivo. Es fundamental evitar las zonas muertas, por lo que es muy importante que los aspersores alcancen todas las plantaciones para que se desarrollen las semillas. Por descontado, los campesinos deben tener especial cuidado con la presión, ya que si fuera demasiado elevada podrían sufrir daños los vegetales. Una ventaja considerable en este método es que la potencia y la orientación se pueden ajustar. También se economiza el consumo.
  • El goteo se utiliza especialmente en zonas áridas, de hecho, es el método que menor gasto requiere para el regadío. Al principio, tiene altos costes de instalación, pero a largo plazo es muy rentable tanto en ahorro como en el cuidado de la naturaleza. Una de las principales ventajas de la técnica localizada, es que reduce las probabilidades de plagas que asolen el terreno. Este aparato está mecanizado por lo que dota a los agricultores de una mayor libertad a la hora de controlar el funcionamiento y el desarrollo de la producción.
  • La exudación consiste en enterrar una manguera bajo la superficie para que reparta en las mismas proporciones el agua sobre la tierra. La mayor ventaja que representa esta técnica es que humedece antes las raíces, ya que se encuentra mucho más próxima a los cultivos y, por tanto, la cantidad de recursos hídricos es menor que en otro tipo de humedecimiento. Otra de sus virtudes es la facilidad con la que se puede instalar, además al estar enterrado, el material no se deteriora con tanta asiduidad, por lo que su duración puede ser prolongada en el tiempo. En caso de sustituir el sembrado, la manguera no requiere volver a ser instalada, ya que humedece toda la superficie.
  • El riego por gravedad es muy utilizado en las comunidades de Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Aragón. Se basa principalmente en que los recursos hídricos recorren el dominio y se distribuye de forma equitativa en toda su extensión. Generalmente, el agua avanza a través de tuberías a bajas presiones y su instalación es rápida y sencilla, normalmente es muy usado en la jardinería. Uno de sus mayores puntos a favor es que no necesita una gran potencia energética para funcionar, ya que la gravedad está presente en cualquier tipo de clima. Sin embargo, requiere que la superficie no tenga desniveles para evitar la inundación de las plantas. También, precisa de una mayor cantidad de agua que los procedimientos mencionados con anterioridad.
  • El procedimiento automotriz es cada vez más usado en España, especialmente en las regiones de Castilla y León y Castilla-La Mancha. Es compatible con el goteo y la aspersión, por lo que conjunta las virtudes de ambos procedimientos. El riego se reparte automáticamente, por lo que dota de mucha independencia a los agricultores. Una de sus muchas capacidades es la de gestionar su uso, por lo que supone un ahorro anual en torno a un 40 %, también es fundamental saber que los agricultores pueden usar este método automotriz en todo tipo de tierras. Sin duda, otra de las mayores ventajas de esta práctica es la de programar el riego y controlar la frecuencia de uso, por lo que evita perjuicios graves para sus dueños.
Riego por aspersión

Tecnologías en desarrollo para sistemas de riego

Los recursos hídricos escasean cada vez más, por lo tanto, se necesita establecer doctrinas que lo controlen sin gastar en exceso. En definitiva, conseguir que el terreno se riegue con una alta eficiencia, para proteger el ecosistema y evitar aumentar la sequía que asola muchas zonas españolas. Para ello, es fundamental la utilización de las TIC, tecnologías de la información y comunicación, y las IoT, basadas en conexión digital de objetos del día a día a través de la red.

Uno de los principios básicos de estos procedimientos tecnológicos aplicados al campo, es compatibilizar los bienes del planeta con el buen funcionamiento de las masas hídricas de las que disponen los agricultores. Los regadíos están evolucionando gracias a las nuevas herramientas y a los análisis realizados a través de la gestión de datos, con el famoso Big Data. Algunas de las herramientas TIC e IoT dedicadas al sembrado son las siguientes:

  • Los sistemas de información geográfica (SIG), son estructuras que permiten conocer la distribución de cada litro destinado a regar la cosecha. Este método aumenta la eficacia para la siembra, ahorrando una gran cantidad de dinero.
  • Los sistemas de supervisión y adquisición de estadísticas (SCADA), son capaces de transmitir información desde el control principal hasta los elementos que intervienen en el desarrollo de la agricultura. Esta estructura controla el trazo que sigue el agua en el campo y ayuda a acabar con las pérdidas hídricas que podrían inundar las cosechas. Para llevar a cabo este proceso controlador, son necesarios algunos elementos como las válvulas, balsas de riego, etc.
  • Los sistemas dinámicos (SSD), integran las matemáticas en el mundo rural. Es un mecanismo que consigue conjuntar los bienes energéticos e hidráulicos de los que se dispone, permitiendo lograr un mejor rendimiento en el desarrollo de la actividad. Este método de soporte es muy útil para tomar la determinación adecuada en cuanto a la cantidad de agua, la hora del día más rentable, el crecimiento que experimentan las semillas plantadas, etc.
Sistema de regadío

Al margen de estas tres doctrinas, hay equipos tecnológicos muy útiles para mejorar las prestaciones en el terreno como pueden ser:

  • Los tensiómetros ayudan a conocer la energía que poseen los recursos hídricos a nivel del suelo. Hay modelos determinados que conectan directamente con los datos adquiridos a través de un transductor de tensión, lo que agiliza la producción en el campo.
  • Las sondas de humedad son capaces de percibir la cantidad exacta de agua que llega a la planta en cada momento, así se evitan las inundaciones o la sequía en el campo. Lo más destacable de estos aparatos es que permiten al agricultor saber la humedad relativa que llega a cada capa del suelo.
  • Las cámaras de presión tienen la particularidad de saber la proporción de recursos hídricos que poseen las frutas plantadas. Por lo que es una alternativa a tener muy en cuenta para muchas zonas de España donde se cultivan, especialmente aquellos frutos que sean de origen cítrico, para saber con exactitud el instante adecuado para regarlos.
  • Los dendrómetros o LVDT permiten apreciar el estado del sembrado gracias a la evolución del diámetro de las ramas. Algo que hace único este equipo es que transforman los troncos de los vegetales en señales electrizantes, por lo que cada milímetro que crezcan será conocido por el agricultor, mejorando así la propia evolución de la cosecha. Incluso, estos sensores son capaces de captar cuándo los árboles están siendo excesivamente regados, causado déficits en su desarrollo.
  • Otro sensor muy usado es el flujo de savia. Permite conocer directamente cómo transpira la planta, midiendo la cantidad de savia que emana de cada plantación.
  • Por último, en las zonas rústicas están utilizando con mayor asiduidad los drones y la teledetección. Estos aparatos, unidos a algunos de los análisis anteriores, permiten adquirir datos fundamentales para evitar daños habituales en la siembra como pueden ser las plagas o el exceso de los recursos hídricos.
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