Todo evoluciona y el campo no iba a quedarse atrás en esta carrera imparable de la innovación tecnológica. Y es que la agricultura inteligente ha llegado para quedarse, a pesar de que todavía suscita muchas preguntas entre aquellos que aún no conocen sus beneficios. Conozcamos la tecnología agrícola.
¿Sustituirá la tecnología agrícola a los agricultores en el campo o son sus aliadas?
La llegada de nuevos inventos y tecnologías a nuestras vidas siempre ha supuesto un cambio en nuestra forma de realizar las actividades diarias, casi desde que el hombre inventó la rueda. El ser humano es un ser creativo y ha sabido adaptarse a los cambios a lo largo de los tiempos.
En las siguientes líneas desgranamos los beneficios que la nueva tecnología agrícola nos ofrece actualmente.
¿Cómo influye la nueva incorporación de tecnología agrícola en la agricultura?
La robótica
En los últimos años, la robótica ha pasado a formar parte de nuestra cotidianidad y no ha dejado al margen al sector agropecuario. Esta tecnología 4.0 ayuda a mejorar la capacidad de los agricultores y la eficiencia de los cultivos.
Esta nueva realidad no ha supuesto una merma en la mano de obra, si no todo lo contrario, ya que tiene que adaptarse y especializarse, lo que da lugar a nuevos puestos de trabajo y profesiones.
La robótica ha permitido realizar las acciones de forma más autónoma y ha mejorado la calidad de vida de los trabajadores del campo. Es más, está tan implantada, que según la International Federation of Robotics, se sitúa en segundo lugar en número de ventas en el sector agropecuario a nivel mundial.
Los robots consiguen desarrollar una agricultura de precisión disminuyendo el uso de combustible, fitosanitarios y materias primas. Entre sus aplicaciones encontramos el tractor autónomo, los tractores con GPS o el riego inteligente, entre otros.
Drones
Los drones pueden acceder a lugares difíciles y permiten monitorizar los cultivos más fácilmente. Para ello se emplean mapas aéreos y por satélite que unidos al análisis de datos e imágenes ofrecen resultados acerca del clima, las parcelas, las plagas y enfermedades de las plantas o el proceso de maduración de las cosechas. Igualmente se pueden emplear en la fumigación u otro tipo de actividades relacionadas.
Big Data: Internet of things
Así mismo, el Big Data aplicado al sector agrícola consiste en la recopilación de datos a través de mediciones que son analizados para poder tomar mejores decisiones que optimicen la eficiencia de los cultivos.
Para ello se instalan sensores que captan y monitorizan los niveles del agua, la humedad, el clima, el suelo, etc. Junto a los datos de las estaciones meteorológicas se consigue alcanzar una agricultura de precisión que supone un mayor rendimiento de las plantas, un ahorro hídrico considerable, así como una disminución en el uso de fertilizantes, lo cual mejora la sostenibilidad del terreno.
La informática: Apps
El uso de aplicaciones informáticas implica una automatización de los procesos y una mayor facilidad para monitorear la evolución de los cultivos, a través de los cuadernos de campo digitales, seguir el calendario de cultivos, el registro de labores agrícolas o los tratamientos, entre otras opciones. Controlar la cosecha desde el teléfono móvil en cualquier momento y en tiempo real mejora la gestión y permite a su vez trabajar con el resto del equipo de forma simultánea.
Como podemos comprobar la tecnología agrícola fomenta el desarrollo sostenible, ya que implica el ahorro de agua y otros recursos medioambientales, disminuye el uso de fitosanitarios al tener mucho más controlado el estado de los campos y facilita la labor de cuidado y recolección de las cosechas.
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