Terrenos en zonas protegidas. Qué sí y qué no se puede hacer

Terrenos en zonas protegidas. Qué sí y qué no se puede hacer

Alrededor de un lago, de un río, en primera línea de playa o en un entorno donde hay especies amenazadas. Comprar o poseer un terreno en una zona privilegiada y protegida trae consigo un conjunto de responsabilidades para proteger, mantener y, en la medida de lo posible, aumentar esas cualidades del entorno y la biodiversidad.

Se trata de terrenos ubicados en parques nacionales, reservas naturales o de interés científico, turístico o ambiental específicas. Son objeto de estudio, protección y se erigen como una gran fuente de valor cultural e histórica. Por ello, hay ciertas prácticas o actividades que están prohibidas, para las que hay que solicitar un permiso u otras que son de libre acceso.

¿Qué es una zona protegida?


Una zona protegida es un área designada por una autoridad gubernamental o una organización internacional destinada, especialmente, a la conservación de la naturaleza y los recursos naturales. Estas zonas se establecen para proteger y conservar especies de flora y fauna únicas, así como características geológicas y culturales importantes. Las zonas protegidas pueden incluir desde parques nacionales, reservas naturales, áreas de conservación marina o lugares Patrimonio de la Humanidad.

Los terrenos dentro de las zonas protegidas pueden variar dependiendo de la ubicación, así como de tipo de protección establecida. Desde bosques y selvas, hasta montañas, desiertos, humedales, arrecifes de coral y tundras.

En términos de uso, los terrenos en zonas protegidas suelen estar sujetos a regulaciones y restricciones muy estrictas para garantizar que se mantenga su valor ecológico, cultural o histórico. Esto puede incluir limitaciones a la hora de realizar algún de construcción, agricultura, caza, la pesca u otras actividades humanas que puedan ser perjudiciales para el medio. Sin embargo, en algunas zonas protegidas se permite ciertos usos sostenibles y actividades recreativas, como el senderismo, la observación de aves y el ecoturismo.

¿Qué se puede hacer en un terreno en una zona protegida?

Las restricciones, las actividades y cualquier tipo de limitación vendrá determinado por la legislación vigente, las autoridades pertinentes, así como cualquier otro texto europeo o nacional que afecte de forma directa a una zona protegida. Antes de llevar a cabo cualquier actividad, así como de forma previa o durante la compra de un terreno en este tipo de zonas, lo mas aconsejable es ponerse en contacto o con la autoridad responsable o con un profesional especializado en la materia.

En general, en una parcela en zona protegida se puede:

  • Conservación. La razón principal para la existencia de zonas protegidas es la conservación de la naturaleza y la biodiversidad. Por lo tanto, las actividades que estén relacionadas con la protección de especies en peligro de extinción, la restauración de hábitats y la investigación científica, suelen ser permitidas y alentadas.
  • Recreación y turismo. Muchas zonas protegidas permiten actividades recreativas y turísticas que no dañan el medio ambiente. Tales como senderismo, acampada, observación de aves, fotografía de la naturaleza, y en algunos casos, deportes acuáticos como el kayak o el buceo.
  • Educación. Las zonas protegidas a menudo se utilizan como lugares de aprendizaje al aire libre. Las escuelas, universidades y otras organizaciones pueden realizar excursiones y programas educativos en estas áreas.
  • Uso sostenible de recursos. Desde la pesca y la caza controladas o la recolección de plantas silvestres.
  • Agricultura y ganadería. En ciertos casos, se permite la agricultura y la ganadería en zonas protegidas, dependiente del tipo de siembra y su nivel de producción.
Las infracciones por no obedecer la legislación vigente en materia de zonas protegidas puede conllevar penas de cárcel o multas de más de 600.000 euros. Las infracciones por no obedecer la legislación vigente en materia de zonas protegidas puede conllevar penas de cárcel o multas de más de 600.000 euros.

¿Qué no se puede hacer en un terreno en una zona protegida?

Aunque como hemos indicado anteriormente, las restricciones y posibilidades en un terreno en zona protegida dependerán de la autoridad pertinente, hay actividades que, en general, no están permitidas a nivel nacional e internacional:

  • La construcción de edificios, carreteras u otras infraestructuras suele estar estrictamente limitada o prohibida en las zonas protegidas para evitar la degradación del hábitat natural.
  • La extracción de recursos naturales, como la tala de árboles, la minería o la pesca y caza excesivas, suele estar prohibida para proteger la biodiversidad de la zona.
  • Cualquier actividad que pueda contaminar el agua, el suelo o el aire, como el vertido de residuos o el uso de pesticidas y fertilizantes químicos, no está permitido.
  • La introducción de plantas o animales que no son nativos de la zona suele estar prohibida, ya que estas especies pueden desplazar a las especies nativas y alterar el equilibrio del ecosistema.
  • Las actividades que puedan perturbar a la fauna, como la caza deportiva, el uso de vehículos todo terreno o la realización de ruido excesivo, suelen estar restringidas para proteger a las especies de animales que viven en la zona.
Los terrenos en zonas protegidas suelen estar rodeados de un lago, río o cerca del mar. Los terrenos en zonas protegidas suelen estar rodeados de un lago, río o cerca del mar.

Consecuencias de no respetar la legislación en zonas protegidas

No respetar las regulaciones en zonas protegidas puede tener graves consecuencias, tanto para el individuo o entidad que infringe las normas como para el medio ambiente. Tales como:

  • Multas y sanciones económicas. Una de las consecuencias más comunes de no respetar las regulaciones en zonas protegidas son las multas por la policía o alguna entidad pública medioambiental. La cantidad puede variar según el daño producido, que puede ir desde una simple incidencia hasta una sanción muy grave. En concreto, hasta más de 600.000 euros.
  • Penas de prisión. En algunos casos, las infracciones graves pueden resultar en penas de prisión, especialmente si la infracción involucra actividades ilegales como la caza furtiva o la tala ilegal de árboles.
  • Pérdida de derechos de uso del terreno. Si el terreno en una zona protegida es de propiedad privada, el propietario puede perder sus derechos como vivir en el terreno, a cultivarlo o a realizar cualquier otra actividad.
  • Daños irreparables al medio ambiente. Esto puede incluir la pérdida de hábitats, la extinción de especies y la degradación de ecosistemas enteros.
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