Mientras la economía se hundía en 2020 debido al COVID 19, la ganadería y la agricultura aumentaron un 4,7% su PIB en 2020, según el Instituto Nacional de Estadística. Lo que hace latente tanto el gran esfuerzo de ambos sectores en la crisis sanitaria y económica acontecida, como la respuesta de la población frente a estas situaciones: elevar el consumo como pilar fundamental para la supervivencia. De hecho, y como cabe esperar, son los únicos sectores que acrecentaron sus ganancias el pasado año, lo que les ha permitido hacerse más fuertes frente a la adversidad, dignificar su gran labor y evidenciar su importancia en el territorio nacional.
¿Dónde se produce el vacuno en España?
Para comenzar hay que destacar la provincia más importante para este sector en España: Salamanca, gracias a la gran cantidad de terrenos rústicos en venta en Castilla y León. Es la región donde hay más ganado vacuno, con más de 620.000 ejemplares en 2020. Y es que, es una comunidad autónoma que genera un entorno natural, alejado de la contaminación y polución de las grandes urbes.
Solo este territorio congrega el 22,2% del censo de vacuno en nuestro país, lo que se traduce en más de seis millones y medio de vacas. Le siguen Galicia (14%), Extremadura (15%) y Cataluña (9%).
La exportación es ya una de las claves del sector. El 21% de la producción anual se consume a nivel internacional. Argelia, Arabia Saudí y el Líbano son los principales destinos de la producción española. Según estadísticas del primer trimestre de 2021 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, estos tres países han ampliado sus peticiones en tan sólo un año, en un 273%, 187% y un 124%, respectivamente. De este modo, se han convertido, con gran diferencia, en los principales receptores de carne fresca y congelada. Le sigue Portugal, que solo aumentó sus peticiones en un 1%.
¿Dónde hay más ganado porcino en España?
Este tipo de ganadería alcanza cifras muy elevadas, tanto en volumen como en producción. Pero, lo mejor para la economía del país ha sido que los primeros meses del presente año se ha batido un record histórico. Pues, solo en el mes de febrero de 2021 se generaron 500.000 toneladas de carne de 4,88 millones de cabezas. El dinamismo del mercado nacional e internacional ha pulverizado todos los registros anteriores. La industria sacrifica ya a más de un millón de este animal a la semana.
Galicia, Extremadura y Andalucía son las tres regiones líderes en cantidad de explotaciones porcinas. Aunque, este hecho no las convierte en los territorios con mayor volumen de ganado. En este caso, son Aragón, Cataluña y de nuevo la comunidad andaluza los lugares que reúnen el mayor número de este tipo de animales.
El gran momento que vive el sector es el resultado del notable desarrollo y evolución del censo durante los últimos años. Las cifras publicadas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, hacen visible un incremento de forma paulatina, desde 2015 hasta 2020, de entre un 4%-7% anual. La gran diferencia se hace evidente entre los 26 millones de cabezas de 2007, hasta los 56 millones de 2020. Todos estos datos absolutamente asombrosos, alzan a España al cuarto puesto de producción mundial, solo por detrás de China, Estados Unidos y Alemania.
En cuanto a exportación las noticias siguen siendo halagüeñas. El pasado año la carne porcina española aceleró su crecimiento hasta un 20%. El incremento se debe al aumento del 110% de los envíos a China, la segunda potencia mundial. El único país con datos relevantes, ya que pocos destinos crecieron a ese nivel. Muy por debajo, en cuanto a números, quedan Vietnam (28%) y Dinamarca (4%). Al igual que con el vacuno, con países como Italia y Japón se habla en números negativos.
¿Dónde vive el cerdo ibérico?
No se puede dejar atrás uno de los emblemas de la economía nacional y su producto más codiciado: el cerdo ibérico. A estas alturas, la calidad y demanda de la carne ibérica en todos sus formatos es indiscutible. Las condiciones climatológicas de la geografía para su desarrollo y maduración, son la clave de sus cualidades nutricionales y sabor. Y es que, en la península se dan las características perfectas para elaborar este producto único en el mundo.
Los cerdos ibéricos crecen a lo largo y ancho de las dehesas en las sierras de Andalucía, Extremadura y Castilla y León. Esta raza asilvestrada se ubica en un ecosistema de bosque mediterráneo, lleno de arboleda donde el fruto por excelencia es la bellota, su principal alimento.
A pesar de que las cifras porcinas han sido las mejores en décadas, los productos ibéricos no han podido contener la crisis sanitaria. Las restricciones en la hostelería, su principal canal de venta, les ha llevado a unas pérdidas de entre un 35%-40% en 2020. Debido a su categoría gourmet, no han podido compensar las pérdidas con el consumo en hogares y tiendas especializadas. La crisis económica del COVID 19 ha frenado el imparable aumento para esta industria.
El sector agrícola, una apuesta segura en España
No para de crecer y de encontrar nuevas formas de riqueza. El pienso para el óptimo desarrollo de los animales se ha convertido en otra vertiente para aumentar las ganancias. De hecho, ha elevado su volumen de producción, a causa de la gran demanda cárnica y avícola. Las cifras han sido de tal magnitud que han convertido a España en el absoluto líder de Europa, en tan solo unos años, en una industria oriendata cada vez más a la exportación. Todo ello, gracias al buen hacer del sector y a los productos tan solicitados “Made in Spain” fuera de sus fronteras.
La soja es la materia prima principal de esta elaboración por sus beneficiosos aportes nutricionales. El 38% de la haba entera está compuesta por proteína y, junto a los aminoácidos esenciales, se formula como la semilla perfecta para la nutrición y crecimiento de los animales. El consumo de carne, tanto de cerdo como de vacuno, se comporta de manera irregular en los hogares durante el año. Los meses fríos son los más fuertes coincidiendo con las festividades. Una tendencia estacional que no ha mermado el desarrollo de la industria.
A pesar de ello, el sector ha sabido mantenerse y afrontar los cambios en los hábitos alimenticios como el veganismo. No es sorprendente hablar en el S.XXI de la transformación de la sociedad hacia un consumo más responsable y respetuoso con el medio ambiente. Lo que se traduce en una ingesta donde priman las frutas, verduras, hortalizas y legumbres. Y donde la carne, en todas sus variantes, es la gran aislada y, a veces, demonizada. A pesar del aumento de productos de origen vegetal en las cestas de la compra, las cifras son absolutamente esclarecedoras. En 2020 los hogares consumieron un 10% más de carne que en 2019. Y también ascendió el de productos ganaderos no cárnicos. Un ineludible triunfo para la economía española.