¿Se puede avalar la compra de un terreno con otra propiedad?

10 feb. 2022
¿Se puede avalar la compra de un terreno con otra propiedad?

La mayoría de las personas sueñan con tener su propia casa, desmarcándose de alquilar una vivienda o bien quedarse en casa de sus padres eternamente. Lo mismo sucede en un terreno. En la actualidad, las entidades financieras y bancos han reducido los préstamos al completo, es decir, conceder una hipoteca al 100%, como sucedía en antaño, viendo las enormes dificultades y problemas que suponía para muchos hacer frente a estos pagos mensuales. Y es aquí donde puede surgir la pregunta sobre si se puede avalar la compra de un terreno con otra propiedad. Sin embargo, es necesario saber todos los pasos de cómo pedir una hipoteca para la adquisición de cualquier tipo de parcela.

Prácticamente la totalidad de instituciones financieras extendían su ayuda hasta el 80% de la futura hipoteca de la propiedad, quedando el otro 20% en manos del solicitante de la compra. No obstante, existen otras posibilidades económicas para la compra de un terreno en España, así como una vivienda. El avalar la compra de un terreno con otra propiedad es una alternativa tan interesante como arriesgada, en caso de no cumplir con los plazos de pago. ¿Pero, qué es un aval bancario y quien puede ser avalista?

Un aval es como una promesa de pago y se define como un activo que una persona u organización presenta como garantía en pro de cumplir con una obligación a la que se ha predispuesto. Se podría decir que es una garantía de pago previa, para dar confianza al banco y así que vea que se puede asumir con solvencia dichos pagos, previamente establecidos. En definitiva, el obligado pone como garantía un bien personal como signo de que piensa pagar la deuda.

¿Cuándo piden los bancos avalar la compra de un terreno?

Las entidades financieras solo están por la labor de financiar el 80% del valor de la parcela, si bien se está abriendo una futura esperanza para que a finales del 2021 reanuden su financiación al completo. En caso de que el cliente no demande un préstamo por más de este porcentaje, no debería haber problemas y no se suele pedir aval bancario.

Por lo contrario, si este solicita un valor superior, no cuenta con el dinero restante, bien su trabajo no es estable o presenta deudas, los bancos solicitarán garantías extras, para asegurarse el pago de las cuotas prestablecidas en el contrato de la hipoteca. Esta seguridad y garantías de pago se conocen como aval. En este sentido y de forma habitual, las financieras exigen la presencia de un aval si se producen las siguientes situaciones:

  • El solicitante no cuenta con ingresos regulares y demostrables, es decir, si no tiene nómina, está desempleado o no declara sus ganancias.
  • No posee un contrato de trabajo estable e indefinido.
  • Financiación superior al 80% del valor de tasación de la propiedad.
  • Cuota superior al 30% o el 40% de los ingresos netos del cliente.
  • Si su edad es avanzada, puesto que supone más riesgo para la entidad.
  • Acarrea antecedentes de impagos o se encuentra en una lista de morosos. En estos casos es probable que el banco no conceda la hipoteca, incluso si el cliente tiene un aval.

¿Quién puede avalar en la compra de un terreno?

La persona que avala la compra de un terreno o inmueble es aquella que se ofrece como garantía de pago, en caso de que el titular de la hipoteca no haga frente a los pagos y periodos de cuota establecidos en el acuerdo de la hipoteca. Es decir, el avalista se hará con la responsabilidad en caso de que se produzcan impagos.

Esta persona deberá demostrar al banco que atesora una solvencia económica y patrimonial, para hacerse con la obligación de devolverlo. Pues, la financiera necesita poder recuperar su dinero y los intereses que se hayan acordado previamente, siempre en caso de que el titular no cumpla con sus obligaciones.

Para que el avalista responda con sus bienes presentes y futuros hasta cristalizar la deuda pendiente, debe llegarse a una situación que requiere un proceso. En primer lugar, el titular del préstamo debe demostrar su capacidad de impago, tanto con su sueldo o ingresos, o bien con su patrimonio.

Se puede avalar la compra de un terreno con otra propiedad. Imagen de un terreno avalado En la actualidad, muchas personas necesita avalar la compra de un terreno o una propiedad

¿Qué es un aval bancario?

Es una tendencia que va ganando adeptos debido a la crisis y difícil situación económica para acumular ahorros y liquidez. Es por ello que, muchas personas se plantean avalar con otra propiedad el préstamo de otra persona o incluso su propio préstamo. Este, conocido también como préstamo con garantía hipotecaria, se necesita ser el titular del inmueble que se avala. Es decir, poner en disposición su propiedad como compromiso de pago tanto para el préstamo personal como hacia otra persona.

Cualquier banco o entidad financiera que pueda ofrecer la posibilidad de conceder un préstamo de este calibre, busca tener la garantía asegurada, no sólo de que recuperará su dinero, sino de que además recibirá los intereses concretados.

El préstamo que se puede solicitar con un aval de otro inmueble, es decir, préstamo con garantía hipotecaria se calcula en base al valor de tasación del inmueble, y si en esta posee una hipoteca. En este sentido, las posibilidades se reducen a que el banco dé luz verde a este aval bancario, ya que, aunque sea el titular, está pendiente de pago en la otra propiedad. En este caso, de forma habitual se concede no más de la mitad del valor de tasación de la propiedad del valor de tasación.

¿Se puede quitar al avalista de un préstamo hipotecario?

Es habitual escuchar la frase de “en cuanto pueda quito a mis padres de la hipoteca”. Los préstamos hipotecarios que se conceden con aval bancario, en la mayoría de los casos, el denominador común del aval son los padres para que sus hijos puedan comprar esa vivienda o terreno, que siempre han soñado y no podría ser posible sin la ayuda de su aval.

Así las cosas, para quitar el aval bancario de un préstamo hipotecario se debe negociar con la entidad bancaria y que esta acepte suprimir esa garantía de pago. Es habitual que la respuesta del banco sea negativa. La entidad considera que quitando el avalista de una hipoteca están asumiendo un mayor riesgo en la operación.

Si la negociación con el banco es infructuosa, el consumidor puede intentar optar por la subrogación de la hipoteca. La persona que pide el préstamo podrá hablar con el banco la eliminación del avalista de su hipoteca. Otras de las alternativas para solucionar el quite del avalista serían por la sustitución por otro aval, manteniéndose los pagos e intereses del préstamo hipotecario y así asegurar las garantías de cobro por parte del banco.

Tanto para esta última opción, como si el banco aceptara quitar el avalista de una hipoteca, es posible que la entidad financiera cobre una nueva comisión de estudio de la operación, así como otras por novación del préstamo, es decir, la extinción de una obligación jurídica como resultado de una obligación posterior destinada a reemplazarla.

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