En cuanto a la tierra fértil en España, los terrenos están formados, generalmente, por más de un 30% de agua, alrededor del 40% de minerales y entre el 2% y el 5% de materia orgánica. El resto es sencillamente aire. Se considera una zona de tierra fértil aquella que está formada por más de un 5% de sustancias orgánicas.
¿En qué consiste la fertilidad del suelo?
La fertilidad de un espacio es la disposición que tiene el pavimento para soportar el desarrollo de las plantaciones y potenciar la productividad de todas las cosechas y cultivos. Hay métodos muy utilizados para mejorar el rendimiento de los espacios fructíferos.
¿Cómo se puede potenciar?
Se puede impulsar mediante la ayuda de fertilizantes, pueden ser tanto orgánicos como inorgánicos, que aumentan la nutrición normal a la que debe estar expuesto el sedimento. Los estudios más comunes para potenciar los nutrientes de los superfosfatos son los sistemas nucleares.
Estos procedimientos se basan en datos cuantitativos sobre los fertilizantes. Se tiene en cuenta el uso que se le da, los efectos que tienen sobre el terreno y las transformaciones que se generan gracias a ellos.
Principalmente se usan dos, el nitrógeno y el fósforo. Se utilizan para indagar todos los movimientos realizados por los abonos que están presentes en la superficie, las cosechas e, incluso, en el agua. También, contribuyen a aminorar los efectos medioambientales sobre la parcela.
Tierra fértil en España, un país propicio para el cultivo
Aproximadamente, unos 17 millones de hectáreas componen los terrenos para cultivar en el país, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, casi un 34% de su extensión geográfica. Aunque, no solamente se dedican esos territorios a explotaciones agrícolas, la nación tiene una gran tradición en materia de cosechas, ya que esta parte del sector primario supone un 5% de la economía anual.
Líderes en el mundo agrario según la Unión Europea
Según los datos manejados por la Comisión de la UE, España es el miembro de la organización con mayor superficie agraria útil. Sin embargo, su bagaje en materia ecológica es muy pobre, ya que se destina en torno al 4,5% del terreno para ello. Es uno de los pocos puntos negros de este sector en el país para la Unión Europea.
A pesar de usarse una superficie escasa para el desarrollo sostenible de alimentos, es la nación con mayor área agrícola destinada a esta rama de todo el continente europeo gracias a que existen numerosas regiones con tierra fértil en España. En esta especialidad, destaca Cataluña, que es la región con mayor número de comercializadores exclusivos de esta siembra en todo el país. Este tipo de siembra ayuda a mejorar las prestaciones de la superficie, ya que aumenta su capacidad fructífera y desarrolla la potenciación de las cosechas. Además, proporciona mayor trascendencia a la materia orgánica y a las propias peculiaridades biológicas del suelo.
¿Qué zonas cuentan con los terrenos de mayor tierra fértil en España?
Diversas autonomías aprovechan el buen estado de sus territorios o las óptimas condiciones atmosféricas para desarrollar explotaciones agrícolas o ganaderas. Entre las regiones más destacadas se encuentran Castilla-La Mancha, Andalucía, Castilla y León, Cataluña, Aragón y Extremadura.
Castilla-La Mancha, tierra fértil de cultivos
Entre todas las comunidades autónomas, Castilla-La Mancha destaca sobre las demás por tener la mayor superficie de labrado. Alrededor de 3,7 millones de hectáreas, lo que supone casi el 50% de su territorio. Este extenso espacio se potencia año tras año con la cooperación de fertilizantes, que, junto a la ayuda del clima suave en esta zona durante casi todo el año, nutren la superficie y fortalecen sus propiedades. De esta forma, los productos obtenidos son de mayor calidad.
De todo el suelo fértil de esta región, casi 3 millones de hectáreas están dedicadas al barbecho. Este territorio cuenta con un 29,55% del total de ellas. Esta técnica consiste en dejar sin diseminar las tierras durante varios ciclos vegetativos, así se evita la propagación de agentes patógenos que pueden dañar las plantaciones.
Andalucía, segunda comarca con más explotaciones de tierra fértil
Se trata de un territorio de tierra fértil en España con gran tradición agrícola. De hecho, más de 3 millones de hectáreas se dedican a ello, lo que supone el 34% del total. Sin embargo, en función tanto del clima como del uso que se le da al suelo, se realizan diferentes actividades a lo largo de su geografía.
Esta comunidad autónoma es muy reconocida por sus invernaderos, especialmente en la provincia de Almería, que concentra la mayor superficie de todo el mundo con más de 35.000 hectáreas. Estos lugares son muy utilizados en esta zona porque mejoran el nivel de efectividad de los fertilizantes aplicados, lo que provoca un mejor rendimiento productivo de las cosechas.
En las áreas cordobesas y sevillanas están presentes las vaguadas, propias de materiales antiguos y superficies arcillosas muy pronunciadas, y la albariza, que favorece en gran medida el cultivo de la vid. En Huelva y Málaga, es muy frecuente el de albariza. Sin embargo, en las provincias de Almería y Cádiz, es más común la superficie arenosa y poco consolidada. El riego mediante goteo ha tenido una gran importancia para consolidar este tipo de suelo fértil y hacerlo sumamente productivo. La zona del valle del Guadalquivir y el área próxima a Granada son muy prolíferas debido a los sedimentos encontrados en su superficie.
Finalmente, los viñedos y los cítricos destacan en la región por ser cultivos leñosos elaborados en grandes cantidades. Este tipo de agricultura se basa en que el género no necesita ser replantado tras cada siembra, lo que supone una mejor conservación del pavimento y un gran ahorro para los profesionales de este sector.
Castilla y León, tierra fértil merced al sembrado directo
La región castellano-leonesa destaca por su siembra directa, una técnica para aprovechar el espacio agrícola, que es muy común en España. Consiste en suprimir el arado, con el objetivo de acrecentar considerablemente la proporción de agua que abastece a la superficie. De esta forma, aumenta la materia orgánica y se conserva el buen estado de los nutrientes del pavimento. Por todo ello, Castilla y León cuenta con una amplia extensión en términos de agricultura, la cual supera los 3,5 millones de hectáreas, el 38% del total disponible.
Esta autonomía dedica más de 2,5 millones de su superficie al sembrado directo. Lo que supone alrededor del 33% del total de la nación, que se sitúa en torno a 8 millones de hectáreas.
Cataluña, suelo líder en agricultura sostenible
Numerosos agricultores catalanes se han especializado en la rama ecológica para potenciar económicamente la fertilidad de sus suelos. De hecho, actualmente hay casi 250.000 hectáreas dedicadas al trabajo sostenible en el campo. Esencialmente sembrando productos como los calabacines, diversos tipos de frutos secos y, también, olivos para producir aceite ecológico.
La región ha experimentado avances en el sector agrario durante el último lustro. De las poco más de 800.000 hectáreas de terreno prolífico utilizadas para tareas agrícolas hasta hace unos años, apenas un 25% de su territorio. En la actualidad, en torno a 1 millón de hectáreas se destinan a explotaciones agrarias o plantaciones.
España, referencia a nivel mundial gracias a su tierra fértil
Gracias al esmerado cuidado de los terrenos en España y, así lo demostró su subida en el PIB, el mundo agrario aumentó sus prestaciones económicas durante el confinamiento por el COVID-19. La agricultura y la ganadería ayudaron a sostener el país en el momento más complicado de las últimas décadas, por lo que el valor agrícola de España y la fertilidad de sus tierras es incuestionable.
Sin duda, esas estadísticas no habrían sido posibles si no se cuidaran al milímetro los sedimentos del país. Debido a los diversos climas que recorren la Península Ibérica, la necesidad de productos o técnicas determinadas son diferentes en cada zona. Sin embargo, el uso moderado de fertilizantes, preferiblemente no contaminantes, y la presencia de las nuevas tecnologías aplicadas a las superficies, potencian cada vez más la calidad del suelo.
Es fundamental impulsar el cuidado del medio ambiente para que la tierra fértil en España siga dando buenas cosechas y, por este motivo, es necesario fortalecer la agricultura ecológica en el territorio nacional, como se está haciendo en algunas comunidades autónomas. Como han reflejado las estadísticas productivas y la diversificación de alimentos en el país, la gastronomía es de las mejores del mundo, con centenares de productos reconocidos mundialmente y, es por ello, que la evolución del mundo agrario invita al optimismo para los próximos años.
Se ha de seguir preservando la fertilización de las tierras españolas para continuar gozando del estatus en el que actualmente se encuentra. Para ello, es fundamental la colaboración de todas las personas encargadas de que la superficie española sea de las mejores del mundo y, así, siga generando productos fructíferos gracias al buen estado del suelo.