En España hay que realzar el valor de la agricultura y reconocer la importancia de sus agricultores, explica Antonio Torres, agricultor y arquitecto técnico

En España hay que realzar el valor de la agricultura y reconocer la importancia de sus agricultores, explica Antonio Torres, agricultor y arquitecto técnico

¿Cómo es la agricultura en España y en la provincia de Valladolid?

Antonio Torres es un joven agricultor que decidió cambiar de vida hace unos años, para desarrollar el negocio familiar. Y es que, el vallisoletano de 36 años estudió arquitectura técnica y estuvo ligado al sector de la construcción durante más de 10 años. En la actualidad compagina su trabajo en el campo rural con su formación como ingeniero agrónomo, para potenciar y adaptar la explotación agrícola familiar a los nuevos tiempos. Antonio Torres lucha día a día por el reconocimiento de la figura del agricultor, pues expresa que: “En España hay mucho desconocimiento de la agricultura y los profesionales que se dedican a ella. Además, es un claro defensor de la relación tecnología-agricultura, pues asegura que la innovación “ha llegado al mundo rural para quedarse, porque gracias a ella se mejora la productividad y la rentabilidad del terreno y los cultivos”.

Pregunta: Estudió ingeniería técnica y se dedicó al sector de la construcción durante más de 10 años. ¿Por qué decidió emprender un nuevo camino en la agricultura?

Respuesta: Estudié arquitectura técnica, pero siempre he estado ligado al campo. Aun así, al terminar mis estudios, había mucha demanda en el perfil de arquitecto, por todo el ‘boom’ inmobiliario que se vivió hace unos años. Por lo que, empecé a trabajar desde muy joven en el sector de la construcción. Seguí formándome en diferentes ámbitos, como las energías renovables, porque me gusta compaginar el trabajo con el crecimiento formativo.

Tras un largo período trabajando en el sector de la construcción, decidí dar un giro a mi vida laboral y personal. Al fin y al cabo, lo tengo en casa. Mi padre es agricultor, mi abuelo también lo era, así como mi bisabuelo. Se puede decir que lo he mamado desde pequeño. Entonces, decidí estudiar ingeniería agrónoma, que actualmente curso en la modalidad a distancia y comencé a trabajar en el negocio familiar. A día de hoy puedo asegurar que ha sido una gran decisión, porque tengo mucha ilusión en lo que hago, lo que es sinónimo de que eres feliz en tu trabajo.

Pregunta: ¿Qué motivó ese cambio de vida laboral?

Respuesta: El sector de la construcción entró en una situación delicada. Además, el contexto familiar me invitó a ello. Si pasaba algo en casa, nadie iba a saber llevar el negocio familiar de tantos años. Por lo tanto, decidí dar un giro de 180 grados y emprender un nuevo camino. Aquí estoy aprendiendo de todos, en especial de mi padre, que es el maestro que he tenido y sigo teniendo a día de hoy.

P: Es un trabajo desconocido para muchas personas y, además, despierta inquietudes cuándo se comprueba su dificultad y relevancia a todos los niveles. ¿Cómo es el día a día de un agricultor?

R: Cada día es diferente, que es un poco lo bonito de esta profesión, porque cada época del año requiere unas labores distintas. Sí que hacemos algo diariamente, sea el día que sea y en la estación que sea, y es que miramos continuamente la aplicación del tiempo. En la actualidad, estamos preparando el terreno para sembrar los cultivos y empezar el ciclo y, como solemos decir por aquí, repetir curso.

P: Es un trabajo que está sujeto a multitud de variables y condicionantes, ya sean climatológicas, legislativas o terrenales. ¿A qué dificultades se enfrenta un agricultor diariamente?

R: Es un mundo muy desconocido. Mucha gente me dice, cuando lo conoce, que lo nuestro es muy difícil. Y es que, depende de muchos factores, que te pueden dar el éxito o el fracaso absoluto de un cultivo.

Nos enfrentamos día a día a multitud de factores que no podemos controlar. Todo ello nos limita mucho. Pero, tampoco podemos lamentarnos, no está en nuestra mano. Al principio es frustrante, porque lo que puede ser una decisión buena se puede convertir en un desastre y viceversa. Al fin y al cabo, estamos un poco resignados, sobre todo respecto al tema relacionado con el clima, pero bueno, hay que llevarlo con optimismo.

Imagen de Antonio Torres, junto a uno de sus tractores con los que trabaja para realzar el valor de la agricultura en España Antonio Torres asegura que la tecnología ha llegado al campo español para quedarse

P: ¿Cómo se preparan y afrontan todas estas dificultades, especialmente las relacionadas con el clima?

R: Pues es complicado, porque el año va dando muchas vueltas y vamos cambiando de opinión muchas veces a lo largo del curso. Al final del año es cuando se puede ver si una decisión o actuación ha sido buena o mala. Hay veces que adelantamos o retrasamos cultivos, porque estimamos que puede llegar una helada y después no llega y hace una temporada de sequía, que perjudica a todo el cultivo. Esto también puede ocurrir al revés, por lo que es un poco difícil de explicar. Influyen muchos factores y no siempre de la misma manera.

P: ¿Qué tipo de agricultura desarrolla en sus terrenos?

R: Desarrollamos una agricultura extensiva de secano. Lo principal que cultivamos son los cereales, especialmente la cebada y el trigo. Para completar una rotación, también sembramos colza y leguminosas, como lentejas o garbanzos. Hay años que plantamos vezas, que suele ser un cultivo con el que rotamos las parcelas y así ampliamos la variedad de cultivo.

P: ¿Siembra algún tipo de cultivo ecológico o desarrolla un proceso de agricultura vinculado con el ámbito ecológico? ¿Por qué?

R: Sí. Por normativa PAC, estamos obligados a dejar el 5% del terreno de barbecho o sembrarlo de un cultivo que no se pueda tirar nada, que sea más o menos ecológico.

Por otro lado, me alegra que me preguntes por ello, porque hay mucha gente que cree que en el ámbito ecológico no se tira nada, pero no es así. Nosotros nos centramos en una agricultura tradicional, de siembra directa, porque intentamos cuidar los suelos. Y es que, es nuestra hucha, la que tenemos que cuidar en la mayor medida posible. Sin embargo, esto también trae algunos inconvenientes. Por ejemplo, este año he tenido que arar algunas parcelas, porque hemos tenido problemas de plagas. Con la siembra directa, al no arar, hacemos la biodiversidad del suelo y hay un montón de gusanos, lombrices tanto buenas como malas. A esto hay que sumarle la limitación con los fitosanitarios. Por lo tanto, muchas veces no conseguimos acabar con estos gusanos malos. En definitiva, se producen problemas que a lo mejor en otro tipo de agricultura no ocurren.

P: España es un país con un gran valor agrícola, sobre todo por su calidad y diversidad de productos, gracias a la variedad climática y la orografía de su terreno. ¿En qué época del año es más recomendable cultivar en la provincia de Valladolid?

R: Aquí se suele empezar por la colza, que se siembra en septiembre, porque es muy importante que llegue al estado de roseta antes de las primeras heladas. De no ser así, se hiela y se muere. Por lo que, podríamos establecer el calendario agrícola en este instante, para el 15 de septiembre. Más tarde, sobre el 15 de octubre se comienza a sembrar trigo y en este mismo período la veza, que puede variar si es para forraje o no. En noviembre se siembra la cebada.

En el cultivo de leguminosas, solemos plantar lentejas en el mes de febrero y garbanzos para marzo o abril. Todo ello, depende en mayor o menor medida de las circunstancias, sobre todo climatológicas. Estos son, generalmente, los cultivos que manejamos. Bueno, faltaría el girasol, que lo empezamos a cultivar sobre el mes de mayo.

P: ¿De estos cultivos cuál es el que menor trabajo y/o atención requiere y cuál el que más?

R: El cultivo más seguro en esta zona es la cebada, que además es lo más tradicional. Tenemos un buen terreno para el desarrollo de una agricultura de secano, por eso el trigo también se está imponiendo en los últimos años, porque permite producir el mismo volumen, prácticamente de forma anual, y tiene un precio más elevado.

Respecto a los cultivos más complicados y sensibles, que mayor atención y trabajo requieren, podemos decir que las lentejas reúnen todas estas características. Necesita que tengas las parcelas muy limpias. Es una planta muy sensible, es muy pequeña y si tiene competencia de otras hierbas se la acaban comiendo. La colza es otro cultivo complicado, porque se empieza a cultivar en septiembre, en unas condiciones que no le son muy favorables y dificultan su nacimiento. Por ello, es necesario dejar una buena profundidad y que después llueva. También tiene muchas plagas. En definitiva, todos los cultivos de flor son complicados por las heladas. Aunque, este último año ha sido muy bueno en relación a la colza, tanto en producción, como en precio y comercialización.

¿Qué papel juega la tecnología en la agricultura de España?

La tecnología se ha instalado en los terrenos rústicos y en las explotaciones agrícolas del país, que no se han quedado atrás en la tendencia de innovación tecnología que impregna a todos los sectores económicos. Todavía genera un mar de dudas en aquellos profesionales que la miran con recelo, pero, sin ninguna duda, se trata de una relación exitosa, con un gran futuro.

P: Ha hablado de una gran variedad de cultivos que cosecha en sus terrenos rústicos. ¿Qué sistemas de riego o de protección emplea para su conservación y correcto desarrollo?

R: Normalmente, toda la agricultura que desarrollamos en nuestros terrenos rústicos es secana. Antiguamente, se ha regado mucho. De hecho, nosotros tenemos toda la infraestructura para regar, pero últimamente se ha complicado mucho el tema de poder extraer agua. Hay mucha burocracia y legislación en vigor, a lo que hay que sumarle el precio del gasoil y algunos productos necesarios para el desarrollo del riego. Al fin y al cabo, no merece la pena.

También hemos sufrido con varios robos, porque en el campo si dejas algo no dura más de 48 horas. Entonces, decidimos abandonar este método porque todos estos problemas se traducen en uno mayor: que tienes un cultivo que se va a estropear por falta de riego.

P: La tecnología cada vez está más presente en el sector agrícola. ¿Utiliza algún tipo de sistema tecnológico innovador para el desarrollo de sus cultivos?

R: Sí. En esto tengo la fortuna de que a mi padre le gusta mucho. Eso que se suele decir de que la tecnología es para los jóvenes es mentira. Es cuestión de personalidad. Así que, utilizamos desde las típicas aplicaciones para saber el tiempo hasta el monitoreo con las cosechadoras que tenemos en las parcelas, para la optimización de rendimiento. De este modo, sabemos en qué zona de la parcela ha habido mayor producción y en qué punto menor. También empleamos una aplicación para comprobar el estado de la vegetación, a través de un índice que se llama NDVI, que proporciona un análisis del cultivo y la cantidad, por lo que refleja cómo está la vegetación.

Además, este año hemos incorporado una abonadora, para abonar con prescripciones de dosis variables. Con ella, tratamos las zonas del terreno de diferente forma, porque no todas otorgan la misma productividad. Es un proceso lento, una tecnología de un coste elevado, pero poco a poco se irá abaratando y será más sencillo utilizarla. En definitiva, ahorras fertilizante, le das a la tierra lo que quiere y necesita. No tengo ninguna duda de que la tecnología ha llegado para quedarse al mundo rural, porque gracias a ellas se mejora la productividad y la rentabilidad del terreno y los cultivos.

Sí que es verdad que también tiene ciertos problemas. Es maquinaria que trabaja en condiciones muy duras y difíciles. Luego, hay veces que cuando dan problemas no sabemos arreglarlo, al ser tan novedoso. Pero, siempre digo lo mismo: cuando haces un cambio en cualquier ámbito das 2 pasos hacia atrás, pero más tarde 4 hacia adelante.

realzar el valor de la agricultura. Imagen de un tractor de Antonio Torres, en uno de sus campos donde desarrolla la agricultura España tiene una gran riqueza en todo su sector primario

P: Hablando de tecnología, cuenta en su perfil de Twitter con un contenido multimedia de gran calidad, especialmente vídeos en los terrenos rústicos y agrícolas, incluso a vista de pájaro. De hecho, tiene un tweet anclado con una bonita felicitación a su padre. En su descripción expresa que intenta dar visibilidad al mundo rural. ¿Genera o publica este tipo de contenido con este objetivo o por qué es una de sus pasiones?

R: Cuando regresé a trabajar en el campo, decidí empezar a publicar temas y cuestiones relacionadas con el mundo agrario, porque pude ver que hay mucho desconocimiento al respecto. Una vez que la gente lo conoce, le gusta y el contenido que se suele publicar genera curiosidad. Entonces, quise aportar mi granito de arena y tengo que decir que mis experiencias han sido buenas. Mucha gente me pregunta y me pide asesoramiento. Mi respuesta es siempre la misma: escucha a la gente que lleva años y años trabajando en el campo, porque son quienes mejor lo conocen y mayor experiencia tienen, por lo que te pueden ayudar mejor que nadie.

Todo lo que hago en Twitter es para crear contenido para el perfil. Por eso hago vídeos con drones, para que sea llamativo y la gente se interese en lo que hacemos. Mi contenido exclusivamente está destinado a ello, a que la gente conozca y se interese en el campo.

¿Qué problemas presenta la agricultura en España?

El valor agrícola de la península ibérica es incalculable, gracias diferentes factores. Además, es reconocido a nivel mundial. Aun así, cuenta con una serie de problemas a solventar en la mayor premura posible, para otorgarle el lugar que se merece. Entre ellos destacan la escasez de jóvenes agricultores, los costes de materias primas o la falta de reconocimiento.

P: En el último año se ha evidenciado la importancia del sector primario en España, a causa de la pandemia del COVID 19. ¿Piensa que aún queda mucho por hacer para realzar el valor agrícola del país?

R: Creo que, en el último año, por el tema de la pandemia, se ha valorado más, aunque pienso que hay mucho camino por recorrer. En ocasiones, parece que los agricultores tenemos la culpa de todo y no es así. Al final, la cuestión también está en el marketing. La alimentación vende mucho, pero también vende el miedo, incluso en mayor medida.

Ahora la mayoría de las personas saben que el agricultor es un profesional de los pies a la cabeza y que no cualquiera vale. Los conocimientos que tienen las personas que se dedican al sector agrícola son muchos, porque tienen que saber de cultivo, mecánica, tractores, meteorología, plagas, fitosanitarios, abonados, carencias de la tierra, etc. Son multitud de cosas, por eso cuando se conoce toda la labor, se suele decir que es muy difícil ser agricultor. Cada vez somos más profesionales y es que así nos lo exigen a nivel burocrático, los consumidores y el propio negocio. Y es que, también hay que hacer las cuentas de forma estricta, porque los márgenes son muy pocos, por lo que tenemos que ser eficientes, a la vez que producimos más y mejor.

P: ¿Cómo ha vivido todo el tema de la pandemia del COVID 19?

R: Con el tema de la pandemia, en cierto modo hemos sido privilegiados porque podíamos salir al campo a trabajar. Además, se dio una circunstancia particular, y es que hizo una primavera muy buena agrícolamente y los terrenos estaban preciosos. Así que, daba gusto salir.

En el campo no podíamos estar más seguros, porque normalmente trabajamos solos, por lo que también cumplíamos con el distanciamiento social. Sin embargo, sí que hemos tenido momentos de incertidumbre, de que podría haber escasez de algunos productos, materias primas o materiales. En ese aspecto sí que hemos estado un poco nerviosos. Pero, en general no nos podemos quejar porque hemos sido unos privilegiados que salíamos de casa día a día y con absoluta seguridad.

Este año tenemos toda la problemática en el tema de las materias primas, que se están encareciendo una barbaridad. Sin ir más lejos, los abonos y los nitrógenos han aumentado el doble. El gasoil también ha subido. Los productos han elevado su valor, pero no en proporción a la crecida de todas las materias necesarias para el desarrollo de la agricultura. Esperamos que no se prolongue mucho en el tiempo, porque al final va a ser un problema grave. Estamos preocupados porque no sabemos cuándo va a acabar ni por dónde puede salir todo esto.

P: Hablando de problemas que han afectado o afectan hoy en día al sector agrícola. ¿Se han visto perjudicados por toda la cuestión que rodea al coste de la luz?

R: Sí. Antes regábamos con luz, en una perforación. Pero, con el transformador y los costes que estaban subiendo de forma constante, se hizo inviable. Más tarde, lo intentamos con un transformador de gasoil y tampoco pudimos. Sí que hay varias explotaciones de la zona que han dado el paso de instalar sistemas de regadío con placas solares, ya que hay muchas empresas de energías renovables que también están muy presentes en los terrenos rústicos y son sistemas muy aprovechables, cada vez más Pero, estos siempre tienen que estar apoyados por un generador de gasoil, porque si un día está nublado deja de regar y el cultivo corre peligro. Parece que sí va funcionando, pero tienes que poseer una extensión de terreno bastante grande, para que sea rentable. Además, son instalaciones que requieren una gran inversión, que tampoco puede afrontar todo el mundo.

P: Otro de los problemas más significativos de la agricultura española es la escasez de jóvenes agricultores. ¿A qué piensa que se debe?

R: Bajo mi parecer, principalmente porque tenemos una mala reputación. Se tiende a decir que en el campo trabaja la gente que no sirve para otro trabajo, es decir, está desprestigiado. Tenemos mala prensa en ese aspecto. Luego, está el tema de que quién va a querer vivir en un pueblo en el que se carece de médico u ocio, como en la ciudad o en municipios más grandes. Mucha gente no quiere estar desplazándose diariamente para ir al trabajo o al colegio. Tenemos que mejorar todo eso para conseguir un aumento en la presencia de los jóvenes en la agricultura. Creo que las nuevas tecnologías pueden ser un atractivo para ellos.

Es muy difícil empezar, me atrevería a decir que imposible, porque una de las cosas difíciles es el acceso a la tierra. El terreno sigue siendo el mismo, pero las explotaciones cada vez son más grandes. A todo ello hay que sumarle la inversión para comenzar, coger unas rentas, un tractor, hacerte una nave o una serie de infraestructuras, etc. Es complicado para los que ya lo tenemos de antaño, para los nuevos, pienso que, es prácticamente imposible. Pero bueno, esto es algo que ha pasado en todos los negocios, con todo el tema de la globalización. Mi abuelo antes vivía con 80 hectáreas, mi padre con 200 hectáreas y a mí me harán falta 350 hectáreas. Esto ha pasado en todos los sectores y todos los negocios.

P: ¿Cuáles serían sus bases para realzar el valor del campo en España?

R: Sin duda, al sector primario le hace falta marketing. Ese puede ser mi resumen. No puede ser que solo se oiga a los agricultores o se levante la voz cuando se nos ataca con unas condiciones muy perjudiciales.

Tenemos una oportunidad increíble, porque el sector agrario en España es súper rico, tiene mucha variedad y una gran cantidad de productos de calidad. Tenemos que potenciarlo entre todos. Hay que hacer llegar el mensaje de que en España se producen productos de calidad, con unas normas muy exigentes, que luego no se cumplen a la hora de la importación de productos.

Se puede comparar con el tema ecológico. Muchas veces se habla de una cosa desprestigiando de otra. ¿Por qué hay que desprestigiar la agricultura convencional para hablar de la ecológica? Está claro que hay que utilizar menos productos que afecten al medioambiente e intentar no deteriorar los suelos, pero tampoco hay que ser extremistas. No se puede producir un 70% menos, para garantizar un carácter más ecológico y que luego se importe todo. ¿Qué es más sostenible un cultivo convencional de España o uno importado de otro país? Yo te diría que el de aquí, porque ha pasado unos controles muy exhaustivos, que a lo mejor el de fuera no. Esto la gente no lo sabe y piensa que no es así. Cuando lo cuentas suele causar sorpresa.

Imagen aérea de una gran extensión de terrenos rústicos, donde día a día se trabaja para realzar el valor de la agricultura La agricultura sorprende a muchas personas por su complejidad y la variedad de factores que la condicionan

¿Cómo se prevé el futuro de la agricultura en España?

Los cultivos españoles son reconocidos a nivel internacional, siendo varias regiones punteras en la comercialización de diferentes productos, como Andalucía, Castilla-La Mancha, La Rioja, Murcia o Castilla y León. Las exportaciones avalan la agricultura de España, la cual necesita un balón de oxígeno para vislumbrar un futuro con mayor certeza.

P: A nivel nacional, ¿cómo prevé el futuro a corto plazo del sector primario?

R: A corto plazo creo que van a llegar momentos difíciles, porque cada vez tenemos más condiciones y limitaciones. Por lo que, contamos con márgenes más justos. Se deben de cambiar muchas cosas, empezando por la mentalidad, lavar la imagen del agricultor, tanto profesional como comercial. Hay que hacer ver la realidad, que los alimentos que creamos son productos sanos, baratos y de una grandísima calidad.

P: Y usted, ¿qué planes de futuro tiene respecto a su relación con la actividad agrícola?

R: Mantener lo que tengo y si se puede crecer, hacerlo, pero siempre con cabeza. Nunca se sabe lo que te pude deparar la vida. Ahora mismo estoy estudiando y quién sabe si dentro de 5 años no puedo vivir de la agricultura y tengo que buscar otra alternativa. Para ello sigo formándome, para tener variedad de opciones en el día de mañana, porque nunca se sabe, menos ahora con la incertidumbre que hay.

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