España: país de gran tradición y valor agrícola

España: país de gran tradición y valor agrícola

La península ibérica cuenta con una gran extensión de suelo rústico, en total más de 23 millones de hectáreas. Es uno de los países que más exporta y produce en el sector primario a nivel mundial, a pesar de no utilizar toda esta superficie para cultivar. Concretamente, cuenta con 17 millones de hectáreas destinadas a la agricultura, aunque muchas de estas pueden desaparecer debido a diferentes factores. De estos números, más del 70% del territorio se usa para las cosechas de secano, mientras que los sistemas de regadío están implantados en un 30% del terreno dedicado a este tipo de plantaciones.

Situación actual del suelo agrícola

Diversos estudios muestran cómo la superficie agraria en España está muy mermada. La erosión es muy alta y se necesitan cambios urgentes para salvaguardar el estado del suelo. Este fenómeno es el principal culpable de que casi un 80% de dichas zonas esté en peligro, lo que provoca una pérdida en el valor del terreno. Es fundamental tratar de reducirla al máximo, ayudando así a cuidar el medio ambiente y fomentando la creación de numerosos puestos laborales, lo que se convierte en un balón de oxígeno para los desempleados del sector primario. Algunas tareas pendientes para mejorar la situación actual sería disminuir la frecuencia del laboreo, así como usar sustancias exógenas.

Al margen del cambio climático, que afecta tanto a las personas como a todo el ecosistema natural de su alrededor, otro de los grandes problemas de la superficie rural ha sido la mecanización. Se ha implantado de manera excesiva el uso de máquinas para muchas labores que podían desarrollar empleados y, por ello, ha empeorado la calidad del pavimento, sobre todo durante las últimas décadas.

Por otro lado, la disposición del terreno debe ser, prácticamente, perfecta para que se desarrolle el crecimiento de la cosecha. Pues, en caso de presentar algún tipo de daño, no se podrán recolectar toda la producción proveniente de estas explotaciones.

Principales problemas que afectan al suelo agrícola de España

Los trabajadores del campo se enfrentan a diario a multitud de inconvenientes para que sus cosechas puedan salir adelante. Algunos derivan de su propia irresponsabilidad y otros están relacionados con el ecosistema natural o la economía del país. Entre los más destacados se encuentra la ya mencionada erosión, el abandono de las zonas rurales, el cambio climático o los precios austeros a los que se enfrentan las pequeñas empresas agrarias.

La erosión pone en riesgo las cosechas y el valor agrícola del país

Es uno de los principales inconvenientes que experimentan los profesionales del campo a nivel mundial y, por supuesto, en el ámbito nacional. Las regiones más áridas de la geografía española son Murcia, Almería y Alicante, donde el aire caliente y seco, junto a la escasez de precipitaciones son los grandes generadores de este fenómeno, que deriva en la famosa gota fría, que asola en muchas épocas del año.

¿Qué es la erosión?

Es un efecto del clima que desgasta el suelo y lo arranca de las superficies subterráneas. Puede perjudicar gravemente desde los elementos más ligeros hasta los más voluminosos, aunque especialmente daña a los primeros.

¿Qué efectos negativos produce y cómo combatir la erosión?

Produce graves pérdidas en los territorios cultivables. Y es que, estas extensiones son las más superficiales, por lo que están más expuestas a este factor negativo. Es muy recomendable el uso de cubiertas para proteger las plantaciones, para que los productos se desarrollen dentro de los límites comunes.

Despoblación del entorno rural de España

La despoblación es otro de los factores que afectan a la agricultura, numerosos pueblos son abandonados por sus habitantes año tras año. Por lo tanto, sus zonas de campo no cuentan con el mismo volumen de trabajo como antaño.

¿Qué es la despoblación?

Es la pérdida abundante de residentes en un lugar determinado. En España, cada año las zonas rurales pierden casi un 9%, de media, de sus ciudadanos. Es muy notable la marcha de la gente en municipios de menos de un millar de personas. De hecho, en los últimos veinte años, muchos de ellos se han quedado desiertos.

¿Cómo repoblar los municipios?

Diversas asociaciones han promulgado muchas ideas para poder acabar con la despoblación nacional. Entre los proyectos más destacados se encuentran:

  • El Plan Repuebla, está centrado en la comunidad de Castilla y León, y se centra en pedir ayudas a municipios colindantes a zonas despobladas y, posteriormente, ofrecer casa a las personas dispuestas a trasladarse.
  • G100, es una asociación formada por cien personas de diferentes ámbitos laborales. Su objetivo es el de elaborar una página web con precios de fincas rurales a bajo coste y poder conectar los espacios vacíos con ciudades cercanas a través de un Uber rústico.
  • Los Pueblos Smart, son pequeñas localidades que buscan la mejora tecnológica en sus infraestructuras para atraer a nuevos vecinos.
  • Proyecto Arraigo, es una asociación que colabora con ayuntamientos para evitar la despoblación en municipios rurales. Cuentan con una base de datos con personas interesadas en repoblar los pueblos abandonados y les dan facilidades para poder acceder a una vivienda.

El cambio climático y su gran trascendencia en el suelo agrícola

Las altas temperaturas tienen un gran impacto en muchas zonas de campo. Las lluvias son cada vez menos frecuentes, pero cuando se producen, son en forma de tormenta o gota fría. Diversas modificaciones en el clima hispánico hacen que las áreas rurales tengan numerosas dificultades para poder sacar adelante sus productos.

¿Cómo se puede prevenir el cambio climático?

Los campos necesitan ser trabajados por humanos, la mecanización provoca numerosos gases de efecto invernadero. Si se sigue dejando el futuro de estos terrenos en manos de las máquinas, las consecuencias pueden ser devastadoras para este entorno y, también, para el planeta.

Imagen en la que aparece un tractor trabajando en el campo Los vehículos para trabajar el campo contaminan mucho el medio ambiente

Precios abusivos para los trabajadores del suelo agrícola

Muchas explotaciones han quebrado en los últimos años. Aunque la pandemia del COVID-19 ha generado un gran volumen de trabajo en el campo, los precios en la compraventa de productos son realmente abusivos.

Un gran ejemplo de ello son los melocotones. Es un producto muy demandado en verano y los intermediarios de los agricultores pagaron en 2020 en torno a 20 céntimos el kilo, para más tarde venderlo a más de dos euros. En todos los alimentos de temporada ocurre lo mismo, el precio se multiplica en su venta en supermercados en comparación con la compra al productor de una pequeña empresa. De hecho, se vende por al menos el doble de lo que le costó al intermediario.

Sin embargo, los trabajadores del campo deben luchar por sus condiciones laborales y económicas y, así, aprovecharse del inmejorable clima y diversidad con la que cuentan en el territorio nacional.

España, un lugar de características únicas que favorece el desarrollo agrícola

El entorno del país es privilegiado para poder abastecer los alimentos a todas las comunidades. No todos los climas son iguales, pero hay que potenciar los recursos de cada región para poder sacar adelante todas las plantaciones.

Imagen de recolecta de manzanas cultivas en suelo rústico Las manzanas proceden del cultivo de regadío y son vendidas durante todo el año

Diversidad de productos

Atendiendo a cada comunidad autónoma y a sus condiciones climatológicas, las cosechas son variadas y, también, la forma de cultivarlas.

Varios productos de los cultivos de secano son muy recomendables para la dieta mediterránea, como pueden ser los cereales, el trigo, la avena, los garbanzos, los guisantes, las cebollas o los tomates.

Por otro lado, entre los alimentos más destacados del método de regadío se encuentran las lechugas, los pimientos, las manzanas, los plátanos, el arroz o la remolacha. También sobresalen productos muy usados para la exportación, como el tabaco o el algodón.

Imagen en la que aparecen plantaciones de trigo El trigo es uno de los productos más exportados en España

Necesidad de potenciar económicamente el mundo rural y sus explotaciones agrícolas

En España hay numerosos problemas relacionados con el entorno rústico y sus posibilidades de explotación. Es evidente que el valor del suelo ha disminuido por culpa de la erosión de la superficie terrestre, pero no todos los productores pueden hacer frente a los gastos de mejora de la siembra.

Todos los propietarios de pequeñas tierras de cultivo demandan un reparto justo del beneficio por la venta de sus productos, la Política Agrícola Común formada en 1962 por los países miembros de la Unión Europea los ampara, pero no los protege lo suficiente para subsistir. Es evidente que el Gobierno debe proteger más a este sector, ya que de los beneficios totales, las empresas solamente se quedan con un 40% y, en muchos casos, eso es insuficiente para realizar las mejoras en el suelo o en infraestructuras que necesitan.

Si el estado no quiere que muera el mundo rural, hay que concienciar a los jóvenes para cuidar las zonas rústicas y, también, alentarlos para que puedan desempeñar un oficio y desarrollar su vida en esas tierras. De no ser así, a las empresas dedicadas a recolectar, no les quedará más remedio, en un futuro no muy lejano, que proceder a la venta del terreno donde realizan su actividad, al no poder subsistir económicamente.

A pesar de que la pandemia ayudó a crecer al sector primario, las pymes dedicadas a productos del mundo rural necesitan mucha más ayuda. De esta forma, podrían dejar de mecanizar sus sistemas de recolecta y contratar más empleados para realizar esa labor. Así, mejoraría el estado de las tierras y se evitaría la contaminación de las máquinas al ecosistema natural.

terrenos.es facebook terrenos.es facebook