España es un país de gran tradición productiva a nivel agrícola. Tanto en el sur, como en el este o el norte de la península hay, actualmente, una gran oferta de suelos y terrenos no urbanizables específicos para explotaciones hortofrutícolas
Este tipo de terrenos tienen características y cualidades muy peculiares. Desde un suelo con gran capacidad drenante, libre de tóxicos o de gran extensión. La parcela idónea dependerá del tipo de actividad, cultivo y finalidad.
Aspectos a tener en cuenta en la compra de un terreno para cultivar
Ya sea para agricultura intensiva, extensiva o cultivos en un invernadero . Antes de comprar un terreno, finca o parcela para crear un huerto o cultivar de forma profesional, es imprescindible tener en cuenta:
1. Tipo de suelo. El suelo es la base de cualquier operación agrícola. Es importante realizar un análisis de suelo para entender su composición, niveles de nutrientes, pH y capacidad de retención de agua. Esto te ayudará a determinar si el suelo es adecuado para los cultivos que planeas cultivar.
2. Disponibilidad de agua. La agricultura requiere un suministro constante y confiable de agua. Debes verificar si el terreno tiene acceso a fuentes de agua como ríos, lagos, pozos o sistemas de riego.
3. Clima. El clima de la zona influirá en los tipos de cultivos que puedes cultivar. Debes investigar las condiciones climáticas promedio, incluyendo las temperaturas, las estaciones de crecimiento, las precipitaciones y los patrones de viento.
4. Ubicación. La proximidad a los mercados puede afectar la rentabilidad de tu operación agrícola. Un terreno que está cerca de los mercados puede reducir los costes de transporte y facilitar el acceso a los clientes.
5. Tamaño del terreno. El tamaño del terreno debe ser suficiente para tus necesidades agrícolas. A considerar el espacio necesario para los cultivos, así como para cualquier infraestructura necesaria, como graneros, invernaderos o viviendas.
6. Zonificación y regulaciones. Es importante entender las leyes y regulaciones locales que pueden afectar la operación agrícola. Esto puede incluir las leyes de zonificación, las restricciones de uso de agua y las regulaciones ambientales.
7. Infraestructura existente. Si el terreno ya tiene infraestructuras como cercas, sistemas de riego, graneros o viviendas, esto puede añadir valor y facilitar el inicio de la operación agrícola.
8. Precio. Por último, pero no menos importante, el precio del terreno debe ajustarse a tu presupuesto. Es importante tener en cuenta no sólo el precio de compra, sino también los costos operativos y de mantenimiento a largo plazo.
¿Cómo debe ser un terreno para cultivar?
Dependiendo del objetivo, si es para uso propio, para emprender o acogerse a una de las subvenciones que ofrece el Gobierno de España para este sector, las características del terreno serán unas u otras.
En general, las mas importantes son:
1. Calidad del suelo. El suelo debe ser fértil y rico en nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas. Un buen suelo agrícola también debe tener una textura adecuada (una mezcla de arena, limo y arcilla) que permita un buen drenaje, pero que también retenga suficiente agua para las plantas.
2. Exposición al sol. La mayoría de los cultivos necesitan una buena cantidad de sol para crecer, por lo que el terreno debe tener una exposición adecuada al sol. Debes considerar la orientación del terreno y si hay alguna sombra de árboles o edificios cercanos.
3. Topografía. El terreno debe ser relativamente plano o con una pendiente suave para facilitar el cultivo y el riego. Los terrenos empinados pueden ser más difíciles de cultivar y pueden tener problemas de erosión.
4. Tamaño. El terreno debe ser lo suficientemente grande para acomodar los cultivos que planeas cultivar, así como cualquier infraestructura necesaria, como graneros, invernaderos o viviendas.
5. Libre de contaminantes. El terreno debe estar libre de contaminantes que puedan afectar la salud de los cultivos o la seguridad alimentaria. Esto incluye contaminantes químicos como pesticidas o metales pesados, así como contaminantes biológicos como enfermedades de las plantas o plagas.
6. Clima. El clima de la zona debe ser adecuado para los cultivos que planeas cultivar. Esto incluye la temperatura, la cantidad de lluvia, la longitud de las estaciones de crecimiento y la frecuencia de eventos climáticos extremos.
Los cultivos más habituales en los terrenos de España
España tiene una gran diversidad de climas y tipos de suelo, lo que permite una amplia variedad de cultivos. Los más habituales en los terrenos son:
- Olivos. España es el mayor productor de aceite de oliva del mundo, y los olivos son un cultivo común en muchas partes del país, especialmente en Andalucía
- Vid. España, también, es uno de los mayores productores de vino del mundo. Las regiones vinícolas más famosas son La Rioja, Ribera del Duero, Priorat y Jerez.
- Cítricos. Los cítricos, como las naranjas y los limones, son un cultivo importante en la Comunidad Valenciana, y en otras partes de la costa mediterránea.
- Trigo y otros cereales. El trigo es un cultivo común en muchas partes de España, especialmente en Castilla y León.
- Hortalizas. Tomates, pimientos, lechugas y pepinos. Muchas de estas hortalizas se cultivan en invernaderos en la región de Almería.
- Frutales. Manzanas en Asturias y Galicia, melocotones y nectarinas en Cataluña y Aragón, y plátanos en las Islas Canarias.
- Almendros. Los almendros son un cultivo común en muchas partes de España, especialmente en la región de Murcia y en las Islas Baleares.