Jóvenes agricultores, una demanda para el futuro

Jóvenes agricultores, una demanda para el futuro

Los jóvenes agricultores serán quienes aseguren la continuidad de un sector económico que se define como esencial. Sin embargo, su incorporación no se está produciendo en la actualidad al ritmo que sería preciso para afrontar el necesario relevo generacional en los terrenos rústicos en venta de España. El campo pide a gritos una solución.

La agricultura, un sector que envejece sin la llegada de jóvenes agricultores

El envejecimiento de los profesionales de la agricultura es ya, hoy por hoy, una realidad. El IESA-CSIC advierte de que, en apenas una década, la mayor parte de ellos se habrá jubilado y deberán ser las nuevas generaciones las que asuman su papel. Sin embargo, el reto se antoja más que complicado.

Así queda de manifiesto en las cifras hechas públicas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno español. En los últimos ocho años, de 2014 a 2021, el sector agrario ha dado la bienvenida a 40.000 jóvenes. El número está muy lejos de ser el que requiere actualmente el sector, aunque este se revela como una atractiva oportunidad laboral. Este problema es común en toda Europa, donde solo el 5% de los trabajadores de este ámbito tienen menos de 35 años de edad.

No obstante, la crisis sanitaria derivada de la pandemia de coronavirus tiene visos de convertirse en un revulsivo. Los expertos auguran una vuelta a los oficios de toda la vida, y el de agricultor puede ser uno de ellos. En esta línea se incluirían las declaraciones del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, quien recuerda que la situación a la que ha dado lugar al COVID-19 pone de relevancia la importancia del trabajo que desarrollan agricultores y ganaderos.

Jóvenes agricultores, necesarios para un sector envejecido La agricultura es un sector envejecido, que necesita mayor presencia de jóvenes agricultores

Un impulso a las ayudas de agricultura estatales a través de la Política Agrícola Común

En su empeño por impulsar el ansiado relevo generacional, la Política Agrícola Común (PAC) contempla ayudas y subvenciones a la agricultura para los jóvenes agricultores. Estos tienen acceso a:

  • Una asignación de derechos de pago básico, pertenecientes a la denominada Reserva Nacional. Su cuantía es equivalente a la media de la región en la que se asignen sus derechos.
  • También se contempla un pago complementario durante los primeros cinco años, que equivaldría a un máximo de 90 derechos de pago básico.
  • Ayudas ideadas para jóvenes, cuya regulación se ocupan diferentes reglamentos de la Unión Europea.

El plan agrícola puesto estratégico sobre la mesa se basa en una política que persigue tres grandes objetivos concretos. Estos son:

  1. Garantizar la seguridad alimentaria, promoviendo que este sea un sector inteligente, diversificado y resistente.
  2. Fomentar el respeto al medio ambiente y apostar por el cumplimiento de los objetivos climáticos.
  3. Fortalecer el tejido socioeconómico de la España rural.

Estos serán los ejes que guíen a los nuevos profesionales del campo en el desarrollo de su trabajo diario.

Primeros pasos para ser agricultor

Antes de acceder a estas ayudas, aquellos que opten por hacer de la agricultura su profesión deberán cumplir una serie de requisitos. Para empezar, no haber cumplido aún los 41 años de edad. Además, han de disponer del certificado de capacitación profesional agraria, que les acredita como formados y capacitados en este sector.

Son las comunidades autónomas las que regulan la expedición de esta certificación, así como las convocatorias de ayudas anuales que se prevén. Estas son un impulso destacado en los inicios de una trayectoria que aspira a continuar en el tiempo.

Otro requisito es el de instalarse por primera vez en un espacio dedicado al aprovechamiento agrario. El solicitante debe ser el responsable de la explotación, y puede haberse desplazado allí en el momento actual o en los cinco años anteriores.

Junto a las ayudas económicas, otra solución a la hora de comenzar en este ámbito es recurrir a las cooperativas y asociaciones del sector agrícola. La unión, como pregona un antiguo dicho, hace la fuerza; también en este caso. Quienes se insertan en estas organizaciones tienen la oportunidad de disponer de tecnologías claves para el negocio, acceder a asesorías técnicas y de otros tipos, gozar de un pago justo por sus productos, etcétera. Su inversión inicial pasa a ser, de este modo, más rentable, como si en la práctica se viera multiplicada.

Una profesión que se reinventa para acabar con la despoblación

La despoblación que amenaza con ganar cada vez más terreno en las zonas agrarias de España obliga a buscar soluciones. Es hora de ponerle freno, logrando que los jóvenes valoren seriamente la opción de convertirse en agricultores. Este es el mayor desafío al que se enfrenta el campo, el rechazo que puede generar un oficio imprescindible se tiene que transformar en polo de atracción mediante, por ejemplo, el reconocimiento de la sociedad.

Y este reto va acompañado de otros, como la creciente digitalización que vive el sector. Los nuevos profesionales agrarios han de moverse con la misma facilidad por sus tierras de cultivo y por las mareas de la información de Internet. Se nutren de aplicaciones para móvil y nuevas técnicas y equipos que dejan obsoletos a los utilizados tradicionalmente.

La imagen del agricultor del S. XXI dista mucho de aquella que tiene la mayoría de la población. Se reinventa para asumir nuevas metas y poder hacer frente a un mercado cada vez más competitivo. Por eso la transformación digital es hoy su principal baza para hacer crecer su negocio. También será la herramienta clave para facilitar su trabajo... Y para seducir a los jóvenes que buscan una salida laboral.

El hombre de campo ha evolucionado para triunfar en la era de la digitalización, y su capacitación es clave. Para potenciarla, se valoran iniciativas como la creación de un programa de estancias en explotaciones agrarias, propuesto por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Jóvenes agricultores y nueva tecnología La digitalización ha optimizado el trabajo de los agricultores

Los jóvenes agricultores, una necesidad para el suelo rural y agrícola de España

En definitiva, ha llegado el momento de lograr que los jóvenes agricultores aumenten en número para garantizar el relevo generacional. Solo así serán capaces de paliar las bajas por jubilación que se están produciendo y que continuarán durante la próxima década. Pero, para ello, es imprescindible que las nuevas generaciones cambien su percepción de este ámbito. También resulta clave promover unos mayores incentivos económicos, que les atraigan y ayuden a afrontar el desembarco en esta profesión. El apoyo de las administraciones públicas es, en este sentido, esencial.

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